Tsipras en Italia

Durante el Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE) que se celebró en Madrid el pasado mes de diciembre tuve la oportunidad de charlar un par de veces con Fabio Amato, miembro de la secretaría nacional de Rifondazione Comunista. Alguna gente me comentó que Rifondazione estaba intentando que el PIE le hiciera un hueco en la Ejecutiva. Era, desde mi punto de vista, un intento de reflotar el partido en Italia después de haberse quedado fuera del Parlamento en las elecciones de febrero al no haber llegado si quiera al 3% presentándose con la Lista de Rivoluzione Civile encabezada por el exjuez antimafia Antonio Ingroia.

Habría sido un gesto interesante pero cuando hablé con él la primera vez me explicó, mientras se echaba un cigarro, que no había podido hacerse por el reparto paritario en las vicepresidencias. Amato se incomodó mucho con la pregunta – algo que posiblemente estaba relacionado con el ambiente enrarecido que se había creado en torno a la reelección de Pierre Laurent como presidente- y no paró de repetirme: “No hay ningún problema, no hay ningún problema”.

Un poco más tarde volví a coincidir con él en el pasillo que daba al salón del Pleno. Estaba bastante más relajado, así que aproveché para preguntarle por la situación de Rifondazione. Me reconoció que las cosas no estaban bien -como no podía ser de otra manera- porque “la gente está dormida”, pero con una medio sonrisa en la boca me aseguró que tenían mucha esperanza en la candidatura de Alexis Tsipras a la Comisión Europea. “Creemos que puede haber un grupo de intelectuales que traten de poner algo en marcha gracias a la presencia de Tsipras”, me dijo. El tipo lo decía totalmente convencido aunque a mi, pensando en la realidad italiana, me hizo, sobre todo, mucha gracia. El bueno de Amato, sin él saberlo, acabó dándome el arranque para uno de los textos que escribí aquellos días sobre Tsipras.

Rifondazione Comunista nace en febrero de 1991, escasos minutos después de que Achille Ochetto decretara –con el apoyo mayoritario de los delegados del XX Congreso– la disolución del Partido Comunista Italiano y su conversión en el Partido Democrático de la Izquierda -lo que sería hoy, después de muchas idas y venidas, el Partido Democrático que dirige Matteo Renzi-. Sus mayores logros coincidieron siempre con las victorias del centroizquierda en las elecciones y su apoyo fue vital para dar nacimiento a los dos gobienos de Romano Prodi. Después de haber sufrido una serie de deserciones masivas -la última, la de Nichi Vendola en 2009– Rifondazione es hoy una fuerza totalmente minoritaria que, sin embargo, no deja de ser una de las dos opciones alternativas en el espectro de la izquierda -junto con Sinistra, Ecologia e Libertà de Vendola, que sostiene al Gobierno Letta- a un Partido Democrático que ha perdido toda la credibilidad al haber aceptado en un primer momento la formación del Gobierno Monti y, después, la grosse koalition a la italiana con la derecha.

El caso es que, pese a mi incredulidad, Amato jugaba con información privilegiada cuando me dijo lo de Tsipras. Ya el 23 de diciembre la web Micromega de La Repubblica, publicaba la traducción de una entrevista en un medio griego a la periodista y escritora Barbara Spinelli, en la que decía que creía en “una lista italiana a favor de Tsipras para las elecciones europeas, una lista que sostenga que debemos aprender la lección de todo lo que ha sucedido: nosotros queremos a Europa, pero la queremos cambiada de una forma radical”. Poco después, el 16 de enero, en un editorial titulado Nominemos a Tsipras a las europeas, el diario Il Manifesto recogía el guante lanzado por Spinelli y apuntaba la necesidad de “una lista electoral compuesta por personalidades de la sociedad civil y de los movimientos […] para derrotar la política de las grandes coaliciones y para construir también en Italia una alternativa de Gobierno que necesita un espacio político autónomo y radical de la izquierda que haga del empleo, de la democracia y de los derechos, los desafíos sobre los que construir la perspectiva del cambio en Italia”.

Un día más tarde, el 17, también en las páginas de Il Manifesto, Spinelli, Andrea Camil­leri, Paolo Flo­res d’Arcais, Luciano Gal­lino, Marco Revelli y Guido Vialle, formalizaron una propuesta para la creación de una lista ciudadana que representara algunas de las demandas principales que reclama la izquierda alternativa europea a través de la voz de Tsipras. En concreto habla de la abolición del pacto fiscal, del fin del sometimiento de la economía de los Estados a los mercados, de la refundación de las instituciones europeas y de la elaboración de un plan para salir de la crisis centrado en el trabajo y en los derechos sociales.

Los intelectuales, invocando al espíritu del referéndum contra la privatización del agua del verano de 2011, llamaban a los movimientos sociales y a personas de la sociedad civil a apoyar esa candidatura que, si bien no se va a adherir al PIE, sí se sentaría, en el caso de conseguir algún eurodiputado, en los escaños del Grupo de la Izquierda Unitaria al que pertenecen, entre otros, Syriza, Izquierda Unida, el Parti de Gauche y Die Linke.

Una semana después, Tsipras, de nuevo en Il Manifesto, contestó que aceptaba que se utilizara su nombre siempre que se cumplieran tres condiciones: que la lista se elabore desde abajo, es decir, con los movimientos sociales y la sociedad civil; que no se excluyera a nadie, incluidos los partidos de izquierda alternativa que se quieran sumar; y que debe tener como único objetivo “cambiar los equilibrios en Europa a favor de las fuerzas del trabajo contra las del capital y los mercados. De defender la Europa de los pueblos y poner freno a la austeridad que destruye la cohesión social. De reivindicar de nuevo la democracia”.

Portadas de Il Manifesto

La iniciativa se ha puesto en marcha de forma oficial esta semana en Roma con la visita de Tsipras para la reunión de la Ejecutiva del PIE. El líder de Syriza se ha visto además con los promotores de la lista, con el líder de Rifondazione, Paolo Ferrero,  hoy se reúne con Vendola, ha dado una rueda de prensa en la Asociación de la Prensa Extranjera, ha mantenido una reunión con Enrico Letta, ha visitado la redacción de Il Manifesto y ha participado en una entrevista en La 7.

Rifondazione ya ha dado el sí a participar en las europeas en esa lista, mientras que, por ahora, lo de Sinistra, Ecologia e Libertà no está nada claro, aunque sí han conformado un grupo de trabajo para estudiar la posibilidad. Il Manifesto, en un arrebato de optimismo, calificaba ayer de “milagro” el hecho de que Tsipras haya conseguido que la izquierda política y social italiana se hayan puesto a trabajar juntas con un objetivo común.

Italia ha sido hasta ahora un agujero negro para las aspiraciones de la izquierda europea de cara a las elecciones de mayo. Tengo la impresión de que Tsipras es un total desconocido para la mayor parte de los italianos -la entrevista que le hizo Lilli Gruber en La 7 el otro día es una muestra de ello-, así que  habrá que esperar hasta entonces para saber si el líder de Syriza, con una visita, ha conseguido despertar a una sociedad que cuando se habla de política ya no sabe a dónde mirar.

Es posible que la celebración de la reunión del PIE en Roma y la puesta en escena de Tsipras formen parte de una estrategia concreta para cambiar las tornas. Una estrategia en la que Amato tendrá un papel protagonista: el PIE ha decidido que sea el coordinador de la campaña para las europeas.


Alexis Tsipras en Otto e mezzo

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Il Papa straniero

Acababa de aterrizar en Roma, en septiembre de 2010, cuando escuché por primera vez una expresión que me llamó la atención: il Papa straniero (El Papa extranjero). Ya por entonces, el Gobierno de la gran mayoría absoluta de Silvio Berlusconi hacía aguas por todos lados. En abril, Il Cavaliere, con la escena del famoso “che fai?, mi cacci?” durante el Congreso Nacional del Pueblo de la Libertad, certificó su divorcio del posfascista Gianfranco Fini. Fini era presidente del Congreso y se había negado repetidamente a propiciar la aprobación de ciertas leyes que hoy habrían impedido todas las sentencias que ha ido encadenando el magnate.

En la lógica berlusconiana, cuando alguien deja de ser útil a sus intereses, se convierte en enemigo. Así que el ex primer ministro puso a funcionar lo que Roberto Saviano define como la macchina del fango. Movilizó a los periodistas y medios de la corte y le organizó tal campaña de desprestigio que Fini, que si algo ha demostrado durante su carrera es ser un cobarde de tomo y lomo, acabó reculando y, en lugar de abandonar al Gobierno a su suerte, votó a favor de la moción de confianza a la que tuvo que someterse Berlusconi después de la que se había organizado.

El país -aunque no me daría cuenta hasta mucho más tarde de que eso era algo crónico- olía a elecciones anticipadas. Y el Partido Democrático (PD), errático como siempre, empezaba a removerse en busca de un líder con la fuerza necesaria para acabar con el maligno. Hasta entonces sólo Romano Prodi le había ganado en las urnas, y en plena vorágine, Walter Veltroni, al que Berlusconi le hizo un roto monumental en las elecciones de 2008, sugirió en una entrevista con el canal de televisión de La Repubblica, que lo que el PD necesitaba era “una persona de la sociedad civil” que pudiera “sumar” y “provocar la apertura y el consenso en el centroizquierda”. Justo lo que en su momento había hecho Prodi con El Olivo.

Lo que Veltroni estaba pidiendo era alguien ajeno al PD cuya trayectoria y carisma fueran tan indiscutibles que uniera al frente político y social de la izquierda italiana para terminar con el berlusconismo de una vez por todas y reconstruir el país: Il Papa straniero. Como la referencia eclesiástica es clara, he tratado de encontrar el origen de la expresión, pero no he tenido mucho éxito. Y ni el bueno de Iñaki Díez, corresponsal de RNE en Roma, ni la buena de Lucia Magi, profesional a la que el tiempo alguna vez le recompensará todo su esfuerzo, pudieron decirme con exactitud cuándo se empleó por primera vez.

Lo que sí sabemos es que Juan Pablo II fue el primer Papa straniero en cinco siglos, así que imagino que la Curia romana debía tener una muy buena razón para nombrar a un no italiano después de tanto tiempo. Los viajes de Wojtila serían un claro indicativo de que lo que buscaba la Iglesia era superar las barreras de Europa y unir en santo matrimonio a los fieles de todo el globo (y ya de paso acabar con el comunismo, pero ese es otro tema).

La irrupción de Pablo Iglesias con Podemos me ha recordado estos días a esa figura del Papa straniero que se aplica en la política italiana, casi siempre en el centroizquierda. En este caso se trata de un tipo joven, con una formación importante, carismático y respetado, cuyo mensaje es tan claro que llega a cualquier sector progresista, ya sea desde la pantalla de un televisor o desde una plaza en Mérida, y que seguramente genera un sentimiento de pertenencia a algo común, que potencialmente puede desencadenar un nuevo espacio de encuentro.

Cuando me contaron lo que se estaba cocinando hace ahora un par de semanas no voy a negar que me provocó cierta desconfianza. No en Iglesias o en el proyecto, sino en que eso pudiera llegar a algún sitio con Izquierda Unida. Lo que no me esperaba para nada era la postura que han tomado algunos, que más allá de criticarle por los tiempos o la manera de presentar su iniciativa como sí están haciendo muchos, se han centrado en el aspecto mediático. Como si el hecho de salir en las tertulias de los canales mayoritarios le hiciera un personaje menos válido para la izquierda. Si Iglesias es el adecuado, yo no lo sé, pero al menos ha abierto el debate.

El viernes pasado en la presentación de Podemos, él mismo dijo que es consciente de que es “un elemento mediático”. Pero también repitió  algo que muy pocos le podrán negar. Hoy sólo hay dos personas que podrían considerarse referentes de la izquierda social y de la izquierda política con capacidad suficiente como para representar a la ciudadanía en bloque y contar con un amplio consenso político: Ada Colau y Alberto Garzón. La primera ha dicho por activa y por pasiva que no le interesa, y el segundo interpreto que es un cartucho que nadie se quiere permitir el lujo de gastarlo ahora -seguro que ni él mismo- porque Garzón será candidato a presidente del Gobierno más tarde o más temprano.

Iglesias dejó dos reflexiones más que quizá los periodistas no hayamos sabido transmitir con claridad estos días. La primera es que si los actuales líderes de la izquierda tuvieran el don de la palabra, posiblemente él no sería necesario. El que quiera ver en esto un signo de prepotencia es totalmente libre. Pero el tono de Iglesias el viernes estuvo muy alejado del del personaje televisivo. A mi me parece más bien una afirmación realista. Si hubiera alguien capaz de llegar a la gente como él sabe que lo hace , no se estaría presentando a las elecciones europeas.

La segunda es el respeto a los procesos internos de cada organización política. Cuando Iglesias habló de primarias abiertas no estaba retando a nadie. De hecho habló de “competir” desde la “lealtad” -que es muy distinto- con el candidato que IU hubiera elegido de forma interna después del proceso que se ha abierto para la elaboración de listas entre sus federaciones, corrientes y partidos.  Y si IU quiere, una vez que termine su proceso de elección del candidato, Podemos le ofrece dar un paso más allá y permitir que sea la ciudadanía, es decir, el bloque social, el que refrende ese proceso dando el visto bueno a quienes considere más representativos. Eso daría como resultado el ansiado Frente.

La iniciativa, leída en su conjunto, no puede no parecer atractiva a alguien de izquierdas que no milite en IU. Sin embargo, es más que comprensible que los que sí lo hacen tengan muchas dudas, pese a ser conscientes de lo que pueda llegar a representar Iglesias. Una persona que empieza a militar en IU a los 18 años y que, por ejemplo, pasados unos siete años adquiere cierta importancia dentro de su asamblea local o de su federación, es alguien que se ha dejado tiempo, ilusión, esperanza y ganas en las movilizaciones, en las campañas, trabajando en su barrio y preparando acciones, asambleas o conferencias. Y estos dos últimos años han dado para mucho ¿Por qué va a aceptar de buenas a primeras que la persona que IU ha elegido democráticamente consultando a las bases tenga que competir con un Papa straniero? Es más, llegados a ese punto, el juego no se haría en igualdad de condiciones porque el aspecto mediático sería un factor clave en unas primarias abiertas. “Hacer unas primarias de ese tipo sería como asumir que Pablo es nuestro candidato”, me decía alguien hace poco.

Las palabras de Cayo Lara el domingo y el lunes, por mucha punta que se les quiera sacar -como la historia de que son un invento de EEUU-, van orientadas a proteger a la Federación y a reivindicar a su gente y sus procesos internos, que pueden ser todo lo imperfectos del mundo, pero no dejan de ser los que son y fueron refrendados por una gran mayoría en la X Asamblea Federal celebrada hace poco más de un año. Si se quiere ir más allá, el Consejo Político Federal de IU aprobó unas normas hace diez días que implican ya un cierto cambio de aires.

No tuvo un apoyo masivo, es cierto, -fue votado por menos de un 65%- pero se hizo dos días antes de que se diera a conocer la predisposición de Iglesias a presentarse como candidato. Si hubiera habido un acuerdo colectivo mucho más importante, que hubiera ido más lejos de incidir en la mera necesidad de que el proceso sea lo más participativo posible, entonces hoy estaríamos hablando de otra cosa. Si Iglesias hubiera llegado antes, igual también. Eso no quita, no obstante, para que muchos dentro de IU opinen que aún así no se ha hecho suficiente y que es necesario subirse a la ola generada por Iglesias porque aún hay tiempo de aquí a mayo.

¿Cómo conjugar todo el trabajo y el esfuerzo que ha hecho IU este tiempo en la calle con la ruptura que propone Iglesias sin que nadie salga herido? Julio Anguita decía este lunes en Público que él se debe a IU, pero que la iniciativa le parece excelente y que Iglesias ha conseguido concretar ese proyecto de apertura y de unidad al que tantas vueltas le está dando la izquierda. Hay quien ve en Iglesias todo lo contrario, un outsider con intereses oscuros, que en lugar de unión, lo único que va a conseguir es dividir más aún a la izquierda y arrancarle unos cuantos votos a IU en las europeas.

Varias personas a las que admiro por su empeño en hacer que IU sea una organización mejor planteaban ayer la posibilidad de que sea precisamente el Frente Cívico que encabeza Anguita el que haga de mediador entre IU y Podemos. Esto, irremediablemente, me lleva a otra analogía con la temática papal y asumo el riesgo de que alguien empiece a ponerme etiquetas vaticanas. Hablo de la idea de cónclave. Han pasado sólo unos pocos días desde que se conociera de qué va Podemos, pero quizá sea el momento de que, en lugar de que unos y otros sigan lanzándose mensajes velados a través de los medios de comunicación y las redes sociales, se sienten a hablar y busquen lo común. Que no es sólo el programa y los objetivos (democratización de las instituciones de la UE, desaparición de la Troika, renegociación de la deuda y auditoría…), que esos, se sobreentiende que son los mismos. Evitar el espectáculo a los ciudadanos y poner el sentido común y la madurez encima de la mesa sería todo un detalle.

Ahora, si eso se da, esperemos que no ocurra como el famoso cónclave de Viterbo, en el que una comisión especial formada por seis cardenales tardó tres años (1268-1271) en seleccionar a un Papa -que, por cierto, no fue straniero-. Los seis elegidos estuvieron encerrados bajo llave 36 meses en un palacio de esta localidad del Lazio y sólo cuando les redujeron la comida y el agua y le levantaron el tejado al edificio, llegaron a un acuerdo. El frío y el hambre, tienen estas cosas. Como anécdota, puede resultar gracioso. Como estrategia política, sería un desastre.


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Marchionne viene a vernos

En la foto de la derecha, junto a Mariano Rajoy, tenéis a Sergio Marchionne, presidente de Fiat. Marchionne pasó el jueves por Madrid para decirle a nuestro Gobierno que Iveco, marca de Fiat Industrial, una de las ramas del grupo Fiat, invertirá 500 millones de euros en las plantas de Madrid y Valladolid y creará 1.200 puestos de trabajo.

No solo eso. “El Plan Industrial prevé también la instalación de un nuevo centro de I+D en la Comunidad de Madrid y el desarrollo y fabricación, en las dos plantas, de nuevos modelos con un alto contenido tecnológico”, según Europa Press.

Para Rajoy, en la semana en la que su “línea de crédito” ha demostrado ser un peligro para nuestra economía y la de toda la zona euro, que llegue un tipo a la Moncloa y le diga que trae 500 millones y que encima va a crear empleo, es un notición.

Para los medios también. Casi todos rebotaron las noticias de agencia:

Elmundo.es: Iveco invertirá 500 millones en España y creará 1.200 empleos

Elpaís.com: Iveco prevé crear 1.200 empleos en Madrid y Valladolid durante cuatro años

Público.es: Fiat anuncia a Rajoy un plan de 500 millones y 1.200 trabajos en Iveco España

Expansión.com: Iveco, a las duras y a las maduras

Intereconomía: Iveco prevé crear 1.200 empleos

Viéndolo así, ¿quién puede no alegrarse? Ah, un momento. ¿He dicho Sergio Marchionne? Vaya.

En 2010, Sergio Marchionne, The car star, también le dio una buena noticia a los operarios de la fábrica de Pomigliano D’Arco, en Nápoles. El mensaje fue el siguiente: o renunciáis al convenio nacional firmado entre sindicatos y empresa y aceptáis el que os vamos a ofrecer nosotros directamente, o no habrá más inversiones.

El trato de Marchionne implicaba un aumento de los turnos de la cadena de montaje con una compensación de 30 euros más de salario al mes, la reducción de los tiempos de pausa y considerar como falta grave un baja pegada al fin de semana o participar en una jornada de huelga.

El dilema para los trabajadores de Pomigliano estaba en aceptar la nueva imposición de la empresa o quedarse sin trabajo. Marchionne se reunió con los sindicatos para explicarles el nuevo modelo y la Fiom, sindicato metalmecánico de la CGIL, se negó a firmar. Fiom se quedó fuera de la fábrica porque dentro de ese nuevo modelo se estipulaba que los sindicatos que no aceptaran e acuerdo perderían el derecho a representar a los trabajadores dentro de la empresa. Más del 70% de los trabajadores de Pomigliano estaba afiliados a la Fiom.

Después de Pomigliano le llegó el turno a la fábrica de Mirafiori, la niña bonita de Fiat en el norte de Italia. El procedimiento fue el mismo. O aceptáis los nuevos acuerdos directos empresa-operarios o se cierra el grifo y me llevo la producción al extranjero. Firmaron. La Fiom se quedó nuevamente sin representación.

¿Qué hizo el Gobierno de Berlusconi mientras tanto? En enero de 2011, con un panorama político incendiado como de costumbre por los escándalos de Il Cavaliere, una economía hundida y un conflicto social a punto de estallar en la calle a causa de los recortes, Berlusconi reconoce que la única manera de que Italia aumente su producitividad es aplicando el modelo Marchionne a toda la industria y ofrece a la oposición un pacto para impulsar el crecimiento económico.

Para hacerse una idea de cómo estaba el ambiente basta ver que Berlusconi no hizo el ofrecimiento en público, sino mediante una carta a Il Corriere della Sera y una serie de videomensajes al más puro estilo dictador en el exilio.

A estas altura Marchionne jugaba a dos bandas. Por un lado presionaba al Gobierno exigiendo una reforma laboral que le diera más flexibilidad a la producción de la Fiat y por otra se reunía con Barack Obama tras hacerse con el control de Chrysler. La idea era: si no me hacéis caso me llevo Fiat a Detroit.

En septiembre, después de dos planes de ajustes brutales, Berlusconi anuncia nuevos recortes y propone la reforma del artículo 8 del estatuto de los trabajadores, dando el primer paso para permitir a las empresas negociar directamente los convenios sin interferencias sindicales. Gracias a la oposición de los sindicatos y a la responsabilidad de la patronal la norma nunca entró en vigor.

La situación política, social y económica siguió deteriorándose en Italia en los siguientes meses y acabó con la dimisión de Berlusconi. Marchionne, antes de final de año, tratando de marcar el camino de la futura reforma laboral del Gobierno tecnócrata de Mario Monti, anunció la suspensión en todas sus fábricas de los acuerdos sindicales, declarando la guerra a la Fiom -y por tanto a la CGIL-, que no había firmado el chantaje de Pomigliano y Mirafiori.

Esto es lo que les dijo por carta a los sindicatos:

“Con el objetivo de reorganizar y armonizar las disciplinas colectivas contractuales de las fábricas […] y de hacerlas cocherentes y compatibles con las condiciones de compettividad y eficiencia os comunicamos la suspensión a partir del 1 de enero de todos los contratos aplicados en el grupo Fiat y de todos los demás contratos y acuerdos empresariales y territoriales vigentes, incluidos los que conllevan la renovación automática una vez terminados, así como cualquier otro compromiso que esté en vigor actualmente”

Además, también anunció por carta su salida de Confindustria, la patronal italiana:

“Fiat ha mostrado desde el inicio su interés por dos medidas que habrían resuelto muchos puntos clave de las relaciones sindicales garantizando las certezas necesarias para el desarrollo económico de nuestro país. Este nuevo cuadro de referencia, en un momento de particular dificultad económica mundial, habría permitido a todas las empresas italianas afrontar la competición internacional en condiciones menos desfavorables respecto a la competencia. Pero con la firma del acuerdo interconfederal del 21 de septiembre se ha iniciado un debate […] que ha redimensionado las espectactivas [de modificación] del artículo 8.

Fiat, que está empeñada en la construcción de un gran grupo internacional con 181 establecimientos en 30 países, no puede permitirse seguir operando en Italia con un cuadro de incertezas que la alejan de las condiciones existentes en todo el mundo industrializado”

Saliéndose de Confindustria y suspendiendo los acuerdos sindicales Marchionne se aseguraba poder hacer con los trabajadores de sus fábricas lo que le viniera en gana.

Es muy posible que los trabajadores de las plantas de Iveco en Madrid y Valladolid estén esperanzados por la nueva inversión pero seguro que no se fían un pelo de Marchionne. En los últimos tres años han sido despedidas 348 personas del grupo. La diferencia es que en España, a The car star, no le ha hecho falta enfrentarse ni al Gobierno ni a los sindicatos.

Podéis echar un ojo a los siguientes enlaces:

Ereiveco.foroactivo.net

El blog del Foro Ere Iveco España

Esta es la evolución del valor de las acciones en bolsa del grupo Fiat desde 2007

Sergio Marchionne se ha embolsado entre 2004 y 2011 255,5 millones de euros, es decir, casi 39 millones al año, lo que corresponde a 1.037 veces el sueldo medio de sus trabajadores.

¿Sabéis dónde tiene sus residencia fiscal? Comienza por Sui y termina por za.

Para terminar, un clásico en Españaland. Maurizio Crozza y su imitación de Marchionne en Italialand

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Ya no somos vírgenes

España ha solicitado esta tarde el ‘no rescate‘ al Eurogrupo para recapitalizar la banca. 100.000 millones de euros que son vistos como una gran noticia por la Comisión Europea (CE), Estados Unidos (EEUU), el Fondo Monetario Internacional (FMI), Italia, Alemania, etc. Todos han celebrado como amigotes reunidos después de una noche de fiesta que la democracia española haya perdido su virginidad a los 35 años. La primera vez nunca se olvida. Sobre todo si te desfloran doblemente.

No se trata solo de que hayamos tenido que pedir dinero para solucionar los problemas de nuestras cajas de ahorros. Hoy hemos vendido también el Gobierno de la mayoría absoluta más abrumadora de la democracia -cosas de la vida-. No hay más que ver que mientras el ministro de Economía, Luis de Guindos, se comía el marrón de la rueda de prensa, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, causaba baja por viaje a la Eurocopa.

En cierto modo es como cuando Berlusconi decía que no podía ir a los juicios porque estaba ocupado con su agenda institucional -Lo sé, me tengo que mirar esta obsesión-. Legítimo impedimento, se llama la norma con la que Il Cavaliere le hace una una pedorreta floreada a los jueces cada vez que le llaman a declarar. En el caso de Rajoy es el legítimo impedimento para reconocer que o tiene que dimitir, o va a tener que reformar su Gobierno a los seis meses de llegar.

No estoy diciendo que toda la culpa del agujero del sistema financiero español sea suya. Estoy diciendo que la negación de la realidad es un problema muy grave para un gobernante. Como muchos estaréis pensando en José Luis Rodríguez Zapatero ahora mismo, imaginaos qué se habría dicho si hoy siguiera en el Gobierno y no hubiera estado en la rueda de prensa. Rajoy haciendo la maleta para Polonia tampoco es el mejor ejemplo de unidad del que siempre habla el Partido Popular.

Vender el Gobierno significa, en este caso, vender nuestra soberanía. La directora del FMI, Christine Lagarde ha emitido un comunicado a las pocas horas de que se oficializara el rescate diciendo que la institución se presta a seguir de cerca el uso que el Gobierno español hace del dinero.

“The IMF stands ready, at the invitation of the Eurogroup members, to support the implementation and monitoring of this financial assistance through regular reporting.”

El propio comunicado del Eurogrupo durante la rueda de prensa de De Guindos deja claro que va a haber un control estrecho.

“El Eurogrupo resalta que España ha implementado reformas significativas en el ámbito fiscal y del mercado laboral y medidas destinadas para fortalecer el capital de los bancos españoles. El Eurogrupo confía en que España cumplirá con sus compromisos sobre el déficit excesivo y con las reformas estructurales, con el objetivo de reducir los desequilibrios macroeconómicos […] Junto a la asistencia financiera se seguirán de cerca y se revisarán los avances en estas áreas”

El Eurogrupo no dice explícitamente que el rescate bancario está condicionado a aplicar nuevos recortes. Esa ha sido prácticamente una de las principales ideas de la comparecencia de De Guindos. Pero el documento no deja de tener tufo a chantaje y a intervención. Los griegos saben bastante de esto: Si te sales de la línea se corta el grifo.

Los 100.000 millones de euros llegarán al Estado procedentes del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (ESFS) o del Fondo de Rescate Permanente (ESM). El Gobierno lo trasladará al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para que lo reparta entre las entidades en dificultades con la supervisión del FMI y de la CE -esto quiere decir que los señores de negro sí van a venir-.

Por una parte es una buena noticia: el sistema financiero saneará sus cuentas y no tendrá excusas para no reactivar el flujo de dinero. ¿A qué precio? Pese a que De Guindos ha dicho que el rescate tendrá unas condiciones muy ventajosas (para los bancos) –El País habla de unos intereses del 3%- el déficit y la deuda con respecto al Producto Interior Bruto se incrementarán.

Es aquí donde está la trampa. Rajoy consiguió que la UE aceptara un tratamiento especial para la reducción del objetivo del déficit en 2013. El “apoyo financiero”, como lo llama De Guindos, pondrá las cosas aún más difíciles para cumplirlo. Y eso significa más recortes.

El pasado 30 de mayo Bruselas le dijo al Gobierno que se había olvidado de meterle la tijera a algunas cosas. Por ejemplo al IVA, a la edad de jubilación, al mercado laboral, a la fiscalidad o a los servicios públicos. Así que el sufrimiento no ha terminado.

Y no hay que dejarse engañar por los titulares. Esto no es un rescate a España -y entiendo por España a nosotros-. Es un rescate a los bancos que nos han llevado a esta situación. A los señores del #sinpa de La sexta columna y sus prácticas tan responsables. Con lo que volvemos al inicio de la crisis (Españistán). En otras palabras: nos la han metido doblada.

Mañana juega España y Rajoy estará en Polonia. Como dicen algunos, al menos podemos ganar la Eurocopa. Eso sí, el primer gol nos lo han colado por la escuadra. Si el polvo ha merecido la pena lo sabremos el lunes.

PD: Si el agujero de Bankia es de 23.000 millones y el FMI calculaba el sábado de madrugada que el rescate tendría que ser de unos 40.000 millones, ¿a quién irá destinado el resto?

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SOS Montoro

No creo que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se refiriera a esos hombres de negro ayer por la mañana en su entrevista en Onda Cero -“No van a venir a España, porque no es rescatable”-. Lo que sí me parece es que como alguien no le prohíba hablar unos cuantos días el que va a venir es el hombre del saco: “España tiene un problema de financiación porque no tiene abierta la puerta de los mercados”, dijo después. A dos días de una nueva subasta de deuda.

“SOS España. Estrangulada por el hundimiento de su sistema bancario, Madrid pidió ayer ayuda a Europa. ¿Una nueva Grecia?” dice en su portada el diario francés Libération este miércoles.

La interpretación de las palabras de Montoro son, claramente, un error de traducción de todas las agencias y corresponsales extranjeros. Es más, no existieron. (Ver aquí, aquí, aquí, aquí o aquí  y luego comparar con esto).

Por la tarde, durante un careo con el portavoz del Grupo Socialista en el Senado, José Miguel Camacho, por la famosa frase del “Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”, el ministro, sin embargo, cambió de disco:

“España se levanta sola, España es un gran país, señoría […]. Hay políticas de Gobiernos que arruinan España, que la sumen en el paro, que le hacen perder credibilidad e imagen, pero somos ese gran país que cuando se pone en marcha es capaz de liderar a Europa entera en crecimiento, en creación de empleo, en aumento de renta y a la vez en internacionalización”.

Por un momento parecía que hablaba del Gobierno de Rajoy. Pero no, es que a primera hora aún no sabía que la línea oficial ayer era la de Soraya Sáenz de Santamaría. La de que el mundo entero habla de nosotros como “el país que lidera las reformas estructurales en Europa”.

En breve empezarán a hablar de una supuesta conjura de la prensa europea para tumbar al país y al Gobierno. Eso es lo que hacía no tanto Silvio Berlusconi cuando cada vez que abría la boca veía cómo subía la prima de riesgo o rebajaban la calificación de la deuda italiana.

Hace unos días Federico Quevedo escribía en El Confidencial sobre las supuestas divisiones en el Partido Popular por la conveniencia de solicitar un rescate a la banca. Que dentro del PP hay disputas quedó claro al día siguiente con las palabras a la agencia EFE del portavoz de Exteriores, José María Beneyto,  y la posterior rectificación.

Pero lo que realmente me llamó la atención del texto es que alguien dentro del PP pudiera reconocer esto: “Hemos hecho eso que siempre criticamos al Gobierno de Zapatero: improvisar. Se ha abandonado el camino de las reformas y de los hechos”. Es lo que hoy está haciendo el Gobierno, efectivamente. Debe ser un ejercicio muy duro eso de tener que cambiar de humor dependiendo de si la prima de riesgo sube o baja.

Me pregunto qué dirán hoy los señores de los tenedores. SOS.


Más portadas aquí

Y aquí lo que opinan de nosotros los franceses a raíz de la portada de Libération

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Dívar, de vacaciones gratis sin él saberlo

En Italia está de moda desde hace un tiempo la expresión a mia insaputa (sin yo saberlo). Por ejemplo, en las fiestas de Silvio Berlusconi en Arcore, Villa Certosa y Palazzo Grazioli había prostitutas de lujo a sua insaputa (sin él saberlo); el exministro de Desarrollo Económico (Infraestructuras), Claudio Scajola, tiene un piso frente al Coliseo y alguien (el empresario Diego Anemone, imputado por el escándalo de adjudicaciones ilegales de las obras del G-8) le pagaba la mitad del alquiler a sua insaputa; el exlíder de la Liga Norte, Umberto Bossi, pagaba las obras de remodelación de su casa con dinero público a sua insaputa;  y el exsubsecretario de presidencia de Mario Monti, Carlo Malinconico, disfrutaba de unas vacaciones de lujo en Toscana pagadas a sua insaputa por un amigo del propio Anemone, Vito Piscicelli (también imputado por el circo del G-8).

Es posible que el del presidente del Tribunal Supremo (TS, el nuestro, no el italiano), Carlos Dívar, sea un caso parecido. “No existe ninguna irregularidad en mis viajes, siempre he asumido mis gastos privados”, dijo el pasado 31 de mayo para defenderse de las personas que lo acusan de malversación de fondos públicos. Según él, en todos sus viajes a Marbella, Málaga y Puerto Banús, desarrolló un papel institucional. Es decir, viajaba como presidente del TS porque “yo soy presidente del Tribunal las 24 horas del día”.

El País desglosa hoy todos los viajes y las estancias de hotel de Dívar entre 2008 y 2011. En total, el presidente del TS disfrutó de 20 días de vacaciones gratis en Puerto Banús a sua insaputa. El diario explica, además, la parte que Dívar cargaba como dietas y la parte que pagaba personalmente. En informaciones anteriores se había hablado de que el montante total de sus estancias ascendería a unos 6.000 euros, algo que para Dívar no era más que “una miseria”.

Hay que respetar su presunción de inocencia, así que analicemos uno de los ejemplos que cita El País.

De jueves a domingo un acto en viernes. Del 23 de septiembre (jueves) al 26 de septiembre (domingo) de 2010, Dívar justificó su viaje a Marbella para asistir a los actos del Bicentenario de las Cortes de San Fernando (Cádiz). El acto al que asistió Dívar tuvo lugar el 24 de septiembre (viernes) a las 12.30. Pero el Consejo pagó cuatro días de alojamiento y manutención en Puerto Banús.

Es decir, que Dívar llega a Marbella el día 23 para asistir a un acto el 24 y se queda hasta el 26.

Esto debe ser considerado como un error sin importancia porque él se siente presidente “las 24 horas del día” y por lo tanto, a sua insaputa, resulta que cuando duerme no lo es. Por el mismo razonamiento, y siempre a sua insaputa, alargar la estancia no es un acto oficial.

Pero El País habla también de 24 cenas y 8 comidas para dos, cargadas al CGPJ entre 2008 y este mismo año. Una de esas cenas, la de la última noche de Reyes, estaba solo. Aquí solo cabe una explicación posible, que a nuestra insaputa, el presidente celebre actos oficiales con él mismo. Una vez más, hay que tener en cuenta que él se siente “presidente las 24 horas del día”. Por lo tanto, su actitud es irreprochable. Ojalá todos los trabajadores de la Administración Pública fueran tan responsables.

Por último, que la gente es muy mal pensada, a sua insaputa, lo que para él es “una miseria”, para el resto de personas que no se siente presidentes del TS las 24 horas del día, no lo es. Pero eso tampoco es culpa suya. Es más, una persona que jura su cargo hablando de “humildad y prudencia” tiene que estar libre de cualquier duda.

Después de que el TS no admitiera a trámite la denuncia de la asociación Preeminencia del Derecho contra su propio presidente, el Gobierno PP se ha mostrado hoy en contra de que Dívar explique sus viajes en el Parlamento.

Solo hay dos explicaciones posibles. O El País, a sua insaputa, se ha inventado la información. O el Gobierno PP, a sua insaputa, prefiere que no se tire de la manta. Porque igual lo de Dívar es realmente “una miseria” comparado con otras cosas que pasan en Españaland a nuestra insaputa.

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Esperando un edicto búlgaro

La comisión de Industria del Congreso comenzó ayer a debatir el proyecto de Ley que permitirá la privatización de las televisiones autonómicas. Como explica Alejandro Torrús en este artículo, Madrid, Valencia y Castilla La Mancha ya han mostrado su interés en que se apruebe cuanto antes.

Con la mayoría absoluta del Partido Popular, el proceso parlamentario será tan solo un trámite. La votación de ayer terminó con un rechazo mayoritario (182-129) a las enmiendas presentadas por el PSOE, Izquierda Plural, UPyD, BNG y ERC. En conjunto, se oponen a que la televisión pública se convierta en el órgano de propaganda de los partidos.

Sinceramente, en el caso de Telemadrid, creo que es lo mejor que puede pasar. Desconozco las realidades de Castilla La Mancha, Valencia o, por poner un ejemplo del sentido contrario, Canal Sur. Pero así, por lo menos, el Gobierno de Esperanza Aguirre dejará de vender su programación como servicio público.

Telemadrid lleva siendo la televisión, no ya del PP, sino de la propia Aguirre, desde hace muchos años. Cuando vives en el extranjero -incluso en Italia- volver a casa y pensar que hay gente enganchada a esta cadena todo el día te produce un sentimiento de impotencia muy grande.

Sobre todo en el contexto de confusión actual. En la Españaland de la neolengua de la que tanto hablan Nacho Escolar y Rosa María Artal. El PP gobierna en 13 de las 17 Comunidades Autónomas y la privatización de las televisiones autonómicas no es solo una manera de ahorrarle gastos a las administraciones locales. El problema es que 13 más RTVE suman todo.

Hubo un tiempo en el que RTVE fue la envidia de Italia. Una persona muy especial, la cómica Sabina Guzzanti, hizo en 2005 un documental titulado Viva Zapatero! (El vídeo se corresponde con una de las partes subtituladas al español que hay en YouTube).

Dos años antes, Guzzanti tuvo la oportunidad de hacer un programa satírico en la RAI. Se llamaba Raiot (de la palabra inglesa riot: disturbio, motín, desmadre), toda una decaración de intenciones, vaya. A escasas horas de la difusión del primer episodio la dirección de la televisión pública recibió una llamada. No podía ser emitido bajo ningún concepto. La sátira política estaba prohibida en Italia. El entonces director de RAI 3 se opuso al veto y lo mandó en antena. Tras una deliberación del consejo directivo de la cadena, Raiot fue eliminado de la parrilla –Lucia Annunziata, hoy directora del Huffington Post en Italia y entonces máxima responsable de la cadena pública, votó a favor de su supresión-. Raiot solo duró un programa. El del 16 de noviembre de ese año. (Un buen resumen en italiano sobre el caso Raiot)

En Viva Zapatero!, Guzzanti reflexiona sobre el control y la censura que los partidos políticos italianos ejercen sobre la RAI. Y presta especial atención al edicto de Sofía o edicto búlgaro. Silvio Berlusconi, desde la capital de Bulgaria, en una rueda de prensa en abril de 2002, dijo que los periodistas Enzo Biaggi y Michele Santoro, y el cómico, Daniele Lutazzi, hacían un “uso criminal de la televisión pública” cuando hablaban de su relación con Cosa Nostra. (Una sentencia reciente confirmó que Berlusconi pagó dinero a la mafia para proteger sus negocios inmobiliarios y a su familia).

Lutazzi, por entrevistar a otro periodista que acababa de publicar ‘El olor del dinero‘, el subdirector de Il Fatto Quotidiano, Marco Travaglio, tuvo que enfrentarse a cuatro querellas del propio Berlusconi, de Fedele Confalonieri, Fininvest y Mediaset por un valor total de 20 millones de euros. Los jueces acabaron dándole la razón a la libertad de expresión este mismo año.

En el fondo, el título del documental no era más que una reivindicación. La de implantar en Italia un sistema de elección de los responsables de la RAI como hizo Zapatero en España a los pocos meses de llegar a la presidencia del Gobierno.

Como me pasa con Telemadrid, cuando escucho que altos cargos del PP insinúan que Ana Pastor hace un uso indebido de la televisión pública, se me revuelve el estómago. La reforma del Ente propuesta por el Gobierno, que permitirá que el Congreso pueda nombrar al presidente de RTVE sin contar con una mayoría de dos tercios como estipulaba la anterior ley, es el caldo de cultivo perfecto para que en breve presenciemos un edicto búlgaro como el de Italia. No necesitamos un Berlusconi para pegarnos un tiro en el pie. Españaland será dentro de poco un poco más Italialand.

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