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Il Papa straniero

Acababa de aterrizar en Roma, en septiembre de 2010, cuando escuché por primera vez una expresión que me llamó la atención: il Papa straniero (El Papa extranjero). Ya por entonces, el Gobierno de la gran mayoría absoluta de Silvio Berlusconi hacía aguas por todos lados. En abril, Il Cavaliere, con la escena del famoso “che fai?, mi cacci?” durante el Congreso Nacional del Pueblo de la Libertad, certificó su divorcio del posfascista Gianfranco Fini. Fini era presidente del Congreso y se había negado repetidamente a propiciar la aprobación de ciertas leyes que hoy habrían impedido todas las sentencias que ha ido encadenando el magnate.

En la lógica berlusconiana, cuando alguien deja de ser útil a sus intereses, se convierte en enemigo. Así que el ex primer ministro puso a funcionar lo que Roberto Saviano define como la macchina del fango. Movilizó a los periodistas y medios de la corte y le organizó tal campaña de desprestigio que Fini, que si algo ha demostrado durante su carrera es ser un cobarde de tomo y lomo, acabó reculando y, en lugar de abandonar al Gobierno a su suerte, votó a favor de la moción de confianza a la que tuvo que someterse Berlusconi después de la que se había organizado.

El país -aunque no me daría cuenta hasta mucho más tarde de que eso era algo crónico- olía a elecciones anticipadas. Y el Partido Democrático (PD), errático como siempre, empezaba a removerse en busca de un líder con la fuerza necesaria para acabar con el maligno. Hasta entonces sólo Romano Prodi le había ganado en las urnas, y en plena vorágine, Walter Veltroni, al que Berlusconi le hizo un roto monumental en las elecciones de 2008, sugirió en una entrevista con el canal de televisión de La Repubblica, que lo que el PD necesitaba era “una persona de la sociedad civil” que pudiera “sumar” y “provocar la apertura y el consenso en el centroizquierda”. Justo lo que en su momento había hecho Prodi con El Olivo.

Lo que Veltroni estaba pidiendo era alguien ajeno al PD cuya trayectoria y carisma fueran tan indiscutibles que uniera al frente político y social de la izquierda italiana para terminar con el berlusconismo de una vez por todas y reconstruir el país: Il Papa straniero. Como la referencia eclesiástica es clara, he tratado de encontrar el origen de la expresión, pero no he tenido mucho éxito. Y ni el bueno de Iñaki Díez, corresponsal de RNE en Roma, ni la buena de Lucia Magi, profesional a la que el tiempo alguna vez le recompensará todo su esfuerzo, pudieron decirme con exactitud cuándo se empleó por primera vez.

Lo que sí sabemos es que Juan Pablo II fue el primer Papa straniero en cinco siglos, así que imagino que la Curia romana debía tener una muy buena razón para nombrar a un no italiano después de tanto tiempo. Los viajes de Wojtila serían un claro indicativo de que lo que buscaba la Iglesia era superar las barreras de Europa y unir en santo matrimonio a los fieles de todo el globo (y ya de paso acabar con el comunismo, pero ese es otro tema).

La irrupción de Pablo Iglesias con Podemos me ha recordado estos días a esa figura del Papa straniero que se aplica en la política italiana, casi siempre en el centroizquierda. En este caso se trata de un tipo joven, con una formación importante, carismático y respetado, cuyo mensaje es tan claro que llega a cualquier sector progresista, ya sea desde la pantalla de un televisor o desde una plaza en Mérida, y que seguramente genera un sentimiento de pertenencia a algo común, que potencialmente puede desencadenar un nuevo espacio de encuentro.

Cuando me contaron lo que se estaba cocinando hace ahora un par de semanas no voy a negar que me provocó cierta desconfianza. No en Iglesias o en el proyecto, sino en que eso pudiera llegar a algún sitio con Izquierda Unida. Lo que no me esperaba para nada era la postura que han tomado algunos, que más allá de criticarle por los tiempos o la manera de presentar su iniciativa como sí están haciendo muchos, se han centrado en el aspecto mediático. Como si el hecho de salir en las tertulias de los canales mayoritarios le hiciera un personaje menos válido para la izquierda. Si Iglesias es el adecuado, yo no lo sé, pero al menos ha abierto el debate.

El viernes pasado en la presentación de Podemos, él mismo dijo que es consciente de que es “un elemento mediático”. Pero también repitió  algo que muy pocos le podrán negar. Hoy sólo hay dos personas que podrían considerarse referentes de la izquierda social y de la izquierda política con capacidad suficiente como para representar a la ciudadanía en bloque y contar con un amplio consenso político: Ada Colau y Alberto Garzón. La primera ha dicho por activa y por pasiva que no le interesa, y el segundo interpreto que es un cartucho que nadie se quiere permitir el lujo de gastarlo ahora -seguro que ni él mismo- porque Garzón será candidato a presidente del Gobierno más tarde o más temprano.

Iglesias dejó dos reflexiones más que quizá los periodistas no hayamos sabido transmitir con claridad estos días. La primera es que si los actuales líderes de la izquierda tuvieran el don de la palabra, posiblemente él no sería necesario. El que quiera ver en esto un signo de prepotencia es totalmente libre. Pero el tono de Iglesias el viernes estuvo muy alejado del del personaje televisivo. A mi me parece más bien una afirmación realista. Si hubiera alguien capaz de llegar a la gente como él sabe que lo hace , no se estaría presentando a las elecciones europeas.

La segunda es el respeto a los procesos internos de cada organización política. Cuando Iglesias habló de primarias abiertas no estaba retando a nadie. De hecho habló de “competir” desde la “lealtad” -que es muy distinto- con el candidato que IU hubiera elegido de forma interna después del proceso que se ha abierto para la elaboración de listas entre sus federaciones, corrientes y partidos.  Y si IU quiere, una vez que termine su proceso de elección del candidato, Podemos le ofrece dar un paso más allá y permitir que sea la ciudadanía, es decir, el bloque social, el que refrende ese proceso dando el visto bueno a quienes considere más representativos. Eso daría como resultado el ansiado Frente.

La iniciativa, leída en su conjunto, no puede no parecer atractiva a alguien de izquierdas que no milite en IU. Sin embargo, es más que comprensible que los que sí lo hacen tengan muchas dudas, pese a ser conscientes de lo que pueda llegar a representar Iglesias. Una persona que empieza a militar en IU a los 18 años y que, por ejemplo, pasados unos siete años adquiere cierta importancia dentro de su asamblea local o de su federación, es alguien que se ha dejado tiempo, ilusión, esperanza y ganas en las movilizaciones, en las campañas, trabajando en su barrio y preparando acciones, asambleas o conferencias. Y estos dos últimos años han dado para mucho ¿Por qué va a aceptar de buenas a primeras que la persona que IU ha elegido democráticamente consultando a las bases tenga que competir con un Papa straniero? Es más, llegados a ese punto, el juego no se haría en igualdad de condiciones porque el aspecto mediático sería un factor clave en unas primarias abiertas. “Hacer unas primarias de ese tipo sería como asumir que Pablo es nuestro candidato”, me decía alguien hace poco.

Las palabras de Cayo Lara el domingo y el lunes, por mucha punta que se les quiera sacar -como la historia de que son un invento de EEUU-, van orientadas a proteger a la Federación y a reivindicar a su gente y sus procesos internos, que pueden ser todo lo imperfectos del mundo, pero no dejan de ser los que son y fueron refrendados por una gran mayoría en la X Asamblea Federal celebrada hace poco más de un año. Si se quiere ir más allá, el Consejo Político Federal de IU aprobó unas normas hace diez días que implican ya un cierto cambio de aires.

No tuvo un apoyo masivo, es cierto, -fue votado por menos de un 65%- pero se hizo dos días antes de que se diera a conocer la predisposición de Iglesias a presentarse como candidato. Si hubiera habido un acuerdo colectivo mucho más importante, que hubiera ido más lejos de incidir en la mera necesidad de que el proceso sea lo más participativo posible, entonces hoy estaríamos hablando de otra cosa. Si Iglesias hubiera llegado antes, igual también. Eso no quita, no obstante, para que muchos dentro de IU opinen que aún así no se ha hecho suficiente y que es necesario subirse a la ola generada por Iglesias porque aún hay tiempo de aquí a mayo.

¿Cómo conjugar todo el trabajo y el esfuerzo que ha hecho IU este tiempo en la calle con la ruptura que propone Iglesias sin que nadie salga herido? Julio Anguita decía este lunes en Público que él se debe a IU, pero que la iniciativa le parece excelente y que Iglesias ha conseguido concretar ese proyecto de apertura y de unidad al que tantas vueltas le está dando la izquierda. Hay quien ve en Iglesias todo lo contrario, un outsider con intereses oscuros, que en lugar de unión, lo único que va a conseguir es dividir más aún a la izquierda y arrancarle unos cuantos votos a IU en las europeas.

Varias personas a las que admiro por su empeño en hacer que IU sea una organización mejor planteaban ayer la posibilidad de que sea precisamente el Frente Cívico que encabeza Anguita el que haga de mediador entre IU y Podemos. Esto, irremediablemente, me lleva a otra analogía con la temática papal y asumo el riesgo de que alguien empiece a ponerme etiquetas vaticanas. Hablo de la idea de cónclave. Han pasado sólo unos pocos días desde que se conociera de qué va Podemos, pero quizá sea el momento de que, en lugar de que unos y otros sigan lanzándose mensajes velados a través de los medios de comunicación y las redes sociales, se sienten a hablar y busquen lo común. Que no es sólo el programa y los objetivos (democratización de las instituciones de la UE, desaparición de la Troika, renegociación de la deuda y auditoría…), que esos, se sobreentiende que son los mismos. Evitar el espectáculo a los ciudadanos y poner el sentido común y la madurez encima de la mesa sería todo un detalle.

Ahora, si eso se da, esperemos que no ocurra como el famoso cónclave de Viterbo, en el que una comisión especial formada por seis cardenales tardó tres años (1268-1271) en seleccionar a un Papa -que, por cierto, no fue straniero-. Los seis elegidos estuvieron encerrados bajo llave 36 meses en un palacio de esta localidad del Lazio y sólo cuando les redujeron la comida y el agua y le levantaron el tejado al edificio, llegaron a un acuerdo. El frío y el hambre, tienen estas cosas. Como anécdota, puede resultar gracioso. Como estrategia política, sería un desastre.


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No estaba muerto, estaba de parranda

Inmediatamente después del recuento de votos de las elecciones administrativas [6 y 7 de mayo], el presidente Berlusconi y yo presentaremos la novedad más grande que se haya dado en la política italiana y que con toda probabilidad cambiará el curso de la política italiana de los próximos años.

Esto irá acompañado de la campaña más novedosa que haya habido en la política italiana desde el salto al campo del presidente Silvio Berlusconi.

Si el destino de los moderados italianos dependiera de una reunión de Fini, Casini y Rutelli en el despacho del presidente de la Cámara [Gianfranco Fini] no creo que sería un gran destino. Con todo el respeto para ellos, ese despacho no huele a aire fresco.

Angelino Alfano [AKA El delfín] dejó ayer patidifusos a los italianos con su anuncio. Il Cavaliere Silvio Berlusconi no está muerto, sino que está trabajando en algo novedoso que cambiará “el curso de la política italiana”. Miedo da. Ya lo hizo una vez en el 94 y todos sabemos cómo acabó la aventura.

Dos apuntes

a) El misterioso anuncio llega después de que el conocido como Terzo Polo, formado por la Unión de Centro de Pierferdinando Casini; Futuro y Libertad de Gianfranco Fini; y Alianza por Italia de Francesco Rutelli, adelantara que se acerca el momento de crear el Partido de la Nación, una formación que tiene toda la pinta de ser prima hermana de la Democracia Cristiana de la I República. Entre los directores de orquesta es muy posible que haya algunos de los técnicos que hoy gobiernan Italia sin haber sido elegidos en las urnas.

b) Berlusconi, el mismo día que Mario Monti aceptó el cargo ante el presidente de la República, Giorgio Napolitano, ya dijo que no se rendía y que empezaría a preparar la campaña electoral con un gran proyecto a través de internet.

Unos trajes de monja

Casi todos habréis visto ayer las declaraciones de Berlusconi después de asistir al juicio por el caso Ruby (la primera vez en un año y catorce días que lleva abierto el proceso).

Esas en las que decía que “las mujeres son exhibicionistas por naturaleza”, que en Arcore las jóvenes se disfrazaban pero para hacer “concursos de burlesque“, que el cree “no haber hablado nunca de nieta de Mubarak, sino de pariente” y que los trajes de monja se los había regalado Gadafi, aunque no eran de monja monja.

“Me los mandó en un container sin decirme lo que había dentro. Son negros, largos, con joyas, por lo tanto, no de monja, sino de su harem”.

Tres conclusiones

Berlusconi no estaba muerto, estaba de parranda (y lo estará: “Lo voy a seguir haciendo”, dijo ayer). Y seguramente estaba de parranda con un especialista en SEO trabajando en un asalto a internet visto que las televisiones se le están quedando un poco démodé.

Si Ruby, Nicole Minetti, o las gemelas De Vivo, son especialistas en SEO, eso sí que sería la mayor novedad que ha visto la política italiana en toda su historia. Mucho más que el cásting para las elecciones al Parlamento Europeo de 2009. No tengo dudas.

Lo mismo Il Cavaliere está pensando cambiar la Constitución e imponer competiciones de burlesque para sustituir a las elecciones tradicionales. El efecto sería bueno para los partidos, que ya están acostumbrados a travestirse de lo primero que les convenga, y malo para Monti, al que le veo disfrazado de político, pero no de Gadafi.

Una postdata

Es una pena que esto no lo hayan anunciado antes. Me vuelvo a vivir a Madrid “inmediatamente después del recuento de votos de las elecciones administrativas”. Justo cuando la cosa iba a ponerse divertida otra vez. Peccato!

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Historias del berlusconismo tardío (II)

El 6 de septiembre de 2010 Imane Fadil sentía pena por Silvio Berlusconi. Acababa de salir de una “cena elegante” en Villa San Martino, la mansión del Cavaliere en Arcore, y recibió una llamada de Emilio Fede.

El EXdirector del TG4, los informativos de Rete 4 (Mediaset), le preguntó qué tal había ido la velada. “Pobre, estaba cansado, se quería ir a dormir y se le han metido todos en la piscina, a dar el coñazo, a cantar…”, respondió ella.

Marysthelle García Polanco*, modelo, exmeteorina (presentadora del tiempo), olgettina, bailarina y azafata, se había llevado a unos amigos a la cena y la estaban liando. El Cavaliere durmió poco y mal aquella noche.

Fadil, 27 años, modelo y marroquí – como Karima el Mahroug-, es una testigo clave en el juicio paralelo por el caso Ruby, en el que están siendo procesados Nicole Minetti, Lele Mora y el propio Fede por inducción a la prostitución. [Por otra parte se desarrolla el proceso a Berlusconi por prostitución de menores y abuso de poder]

Lo es por dos razones: es una de las pocas jóvenes (de las 32) que se ha constituido como parte lesa -es decir, acusa a los tres imputados de haberle inducido a prostituirse con el exprimer ministro- y nunca ha cambiado su testimonio.

Y su testimonio, aunque escabroso, es muy válido para desmontar a la máquina de propaganda berlusconiana. De Fadil, además de que su nombre aparecía en los pinchazos telefónicos del sumario (de ahí viene la conversación con Fede del principio), se sabía bien poco hasta que el 9 de agosto de 2011 se presentó en el Tribunal de Milán para hablar con Ilda Bocassini, una de las fiscales del caso.

“Nicole [Minetti] estaba guapísima vestida de monja. Entró en el escenario, el famoso de la barra de lap dance. Hizo un baile y un striptease. Un espectáculo muy bonito, de veras. Cuando estaba desnuda, el presidente se le acercó, cogió el crucifijo de madera que tenía en el cuello y dijo: “Que dios santo te bendiga”; después le pasó el crucifijo en la cabeza, entre las piernas y entre los senos”

Era su primera noche en Arcore. Había llegado con Lele Mora. Antes de irse, Berlusconi le invitó a entrar en una habitación y le regaló un collar y un sobre con dinero. Barbara Faggioli y Nicole Minetti se quedaron allí a dormir. A las siguientes cenas volvió con Emilio Fede. Así lo contaría después en una entrevista a Servizio Pubblico.

En otra entrevista, esta vez con Il Fatto Quotidiano, Fadil explicó por qué había decidido no seguirle la corriente a las otras jóvenes que no han querido demandar.

“No aguanto más que se me trate como una que se ha vendido en Arcore. No me interesa el dinero, me interesa mi dignidad. Participé en algunas fiestas en casa del presidente pero no hice nada malo. Acabé metida en esta historia y me he tenido que encerrar seis meses en casa”.

“Nadie me da trabajo ya. Así que he decidido hablar y contar lo que he visto porque  no quiero que ganen las personas que denigran a las mujeres, que convencen a las chicas de que pueden desarrollar su carrera, no por la meritocracia sino por putocracia [Mignottocrazia, término acuñado por el diputado Paolo Guzzanti y título de su libro sobre cómo ha transformado la vida política y democrática Silvio Berlusconi]”

También aportó detalles sobre cómo funcionaba el reclutamiento y las cenas

“Empecé a rodar un videclip con Nina Senicar y un tal Dj Ben, patrocinado por Lele Mora [Ben DJ, nos podemos imaginar cómo era el vídeo] que me preguntó si quería ir a tomar un café a Arcore. Acepté: ¿Por qué no ir a tomar un café con un señor que tiene tres televisiones? ”

“¿Nicole Minetti? Era la que organizaba las fiestas, lo sabíamos todas, La señora hacía de administradora, pero yo intentaba no acercarme a ciertas personas. De hecho en los pinchazos no hay una sola conversación mía ni con ella ni con otras chicas […] Yo solo miraba por mis intereses. Me habían ofrecido trabajar para el canal del Milan y era todo lo que me interesaba”

“Después de la primera vez siempre fue Emilio Fede el que me llamaba y me llevaba a las fiestas en su coche”.

Ayer Imane Fadil acudió a declarar al juicio y la joven no defraudó. Le contó a las juezas que las chicas que se quedaban a pasar la noche “cobraban mucho más dinero”. Y que obviamente se quedaban allí “por sexo, porque las chicas luego se quejaban y tenían miedo de haber contraído alguna enfermedad. Pero todas hacían lo que fuera para quedarse allí”. Según su testimonio, Ruby podía “vengarse y meter en muchos problemas a Berlusconi” porque tenía “vídeos y fotos muy comprometedoras de las fiestas”.

La joven denunció haber sufrido presiones de un hombre para que cambiara su versión de los hechos y aceptara acudir a Arcore a una reunión (Muchos medios han denunciado cómo Berlusconi y sus abogados llevaron a todos los involucrados a la mansión para definir la estrategia de la defensa y para tomarles testimonio).

“Encontré a este hombre cerca de mi casa y me dio un teléfono no interceptable para preparar un encuentro en Arcore, pero yo no quise”, explicó. “Me dijo que estaba cabreándose porque había organizado varias citas y yo no había ido nunca y en ese momento decidí no volver a responderle al teléfono”.

Además de la historia de las monjas y el sobre de Berlusconi, también contó que Faggioli una noche se disfrazó de Ronaldinho. Llevaba una careta del futbolista, la camiseta del Milan y por debajo, solo un tanga. Todo muy elegante.

Como Fadil, Ambra Battilana y Chiara Danese han decidido demandar a los tres imputados. Otras dos jóvenes, Barbara Guerra e Iris Berardi, solo lo han hecho contra Nicole Minetti. Berardi, por cierto, también era menor cuando empezó a ir a Arcore.

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* Esta entrevista que le hizo Miguel Mora a Marysthelle Garcia Polanco no tiene desperdicio.

En este vídeo, “Vamonos pal bunga bunga” versión Marysthelle

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Historias del berlusconismo tardío (I)

Valter Lavitola aterrizó esta mañana en Fiumicino con la misma cara de siempre de no haber roto un plato en su vida. Ha estado huido seis meses, presuntamente en Panamá, porque le tiene “un pánico horrible a la magistratura”. Los señores de uniforme que le escoltan, agentes de la Policía judicial, se lo han llevado directamente a un cuartelillo para tomarle declaración y comunicarle que iba a ser trasladado a la cárcel de Poggioreale en Nápoles.

La suya es una de las historias más surrealistas que han visto los italianos en los últimos tiempos. Fundó un periódico -fantasma-, el L’Avanti!, gracias a los fondos públicos que el Estado concede a las publicaciones de partido o ideológicas (La Fiscalía le acusa de haberse quedado 23 millones de euros para sus negocios personales).

Y nadie había oído hablar de él hasta que un día de septiembre de hace dos años decidió alistarse en el ejército mediático del régimen. L’Avanti! publicó un artículo devastador contra el presidente de la Cámara, Gianfranco Fini, acusándole de haberse quedado con una casa en Montecarlo perteneciente a su anterior partido, el posfascista Alianza Nacional. Con el tiempo se descubrió que todo era mentira. Fini había salido de la coalición que presidía Berlusconi en julio dejando al Gobierno en parada cardíaca y los medios berlusconianos, como venganza, pusieron en marcha la máquina del fango.

Lavitola pensó que con aquello conseguiría hacer realidad su verdadero sueño: llegar al Parlamento como diputado del Pueblo de la Libertad. No lo consiguió -por suerte-. Más tarde afirmaría que Berlusconi estaba en deuda con él.

Lo que es cierto es que con el Cavaliere tenía hilo directo y que gracias a él pudo cerrar varios contratos importantes en Panamá. Pero esto solo se sabría más tarde, el 1 de septiembre de 2011, cuando la Fiscalía de Nápoles ordenó su arresto por haber extorsionado a Berlusconi junto al empresario Gianpaolo Tarantini y su mujer Nicla a cambio de cubrirle las espaldas en el caso Escort.

Abrimos un paréntesis. La Fiscalía de Bari había imputado a Tarantini por proxenetismo y tráfico de drogas en la trama de “fiestas elegantes” del primer ministro en su residencia de Roma. Fue él quien llevó a Palazzo Grazioli a Patrizia D’Addario, la joven que después contaría a medio mundo aquello de las duchas frías del Cavaliere, los polvos a pelo y la cama de Putin.

El 15 de septiembre los fiscales depositaron las actas de la acusación y se levantó el secreto de sumario. La publicación de los pinchazos telefónicos (100.000 ni más ni menos) fue demoledora. De las llamadas casi diarias entre Berlusconi y Tarantini se desprende que el Cavaliere le solicitaba mujeres a la carta, que pagaba por mantener relaciones con ellas y que a la mañana siguiente se llamaban para comentar la jugada (El mito de las 11 mujeres esperando en su puerta viene de aquello).

Berlusconi, para mostrarle su gratitud, ponía en contacto a Tarantini con algunos peces gordos que le llevaron a firmar importantes contratos con la Protección Civil y Finmeccanica, el coloso estatal de la industria armamentística.

Cerramos el paréntesis. ¿Cómo entra en todo este asunto Lavitola? La Fiscalía de Nápoles  investigaba en aquel momento los casos de corrupción que se estaban cometiendo con los contratos de adjudicaciones públicas y consultorías de Finmeccanica. Y el nombre del periodista y el de Tarantini aparecían en varios pinchazos.

Cuando los fiscales intervinieron el teléfono de ambos se encontraron el pastel. Tarantini, a través de Lavitola, estaba recibiendo dinero de Berlusconi. El Cavaliere le pagaba el abogado y le daba dinero todos los meses para mantenerse. El periodista lo recogía directamente en Palazzo Grazioli de la mano de su secretaria, Marinella Brambilla, y se encargaba de administrárselo (el caso acabaría en manos de la Fiscalía de Roma porque allí era donde se movía el dinero).

La primera reacción de los investigadores napolitanos fue pensar que estaban chantajeando a Berlusconi por el caso Escort. La segunda reacción, cuando se publicaron las actas de la Fiscalía de Bari y vieron el contenido de los pinchazos telefónicos, fue todo lo contrario.

Ya se sabe lo mal pensadas que son las fiscalías en Italia. Los fiscales empezaron a plantearse si en lugar de una extorsión, no sería que Berlusconi estaba pagando a Tarantini a través de Lavitola para que no se le ocurriera decir que sabía que las prostitutas eran prostitutas. Todos sabemos que el Cavaliere nunca haría eso y que cuando da dinero a una persona es porque tiene un corazón enorme.

“Ayudé a una persona, Gianpaolo Tarantini, y a una familia con niños que está pasando una situación económica gravísima. No he hecho nada ilícito, tan solo he echado una mano a un hombre desesperado sin pedir nada a cambio. Yo soy así y nada va a cambiar mi manera de ser” [Ver Nicole Minetti en el caso Ruby]

Las ayudas económicas de Berlusconi eran de 20.000 euros al mes. Pero Tarantini quería más y pidió a Lavitola que si conseguía que el Cavaliere le diera 500.000 euros renacería de sus cenizas y se lo podría devolver con intereses. Lavitola conseguiría el dinero pero en lugar de dárselo a Tarantini lo ingresó en una cuenta secreta en Paraguay.

La tesis de que el chantaje no existía empezó a cobrar más fuerza cuando los fiscales, pinchando el teléfono de Lavitola, captaron una conversación de este con Berlusconi.

Otro paréntesis. El periodista estaba en Bulgaria y el Cavaliere le recomendaba que no volviera a Italia. No por lo de Tarantini, ya que ninguno de los dos sabían que estaban siendo escuchados. Sino porque Lavitola, masón reconocido, había aparecido en las investigaciones sobre la P4 de Luigi Bisignani.

Bisignani había tejido durante años una red de espionaje en las entrañas del Palazzo de Montecitorio que le permitía acceso directo a todo lo que se cocía en las comisiones parlamentarias, a la vida privada de los diputados y, por tanto, a chantajearlos influyendo en sus decisiones.

Lavitola conocía a Bisignani, que en sus años mozos fue periodista de Ansa y jefe de comunicación en el Gobierno Andreotti, y los fiscales estaban detrás suya para que aclarara su relación.

Cierre del paréntesis. Aquella conversación, en la que Berlusconi recomendaba a Lavitola que se quedara donde estaba, el Cavaliere le confesó que él también estaba pensando en irse “de este país de mierda”.

“No me importa nada porque yo soy transparente, tan limpio en todo lo que hago que no me afecta nada. Yo no hago nunca nada que pueda convertirse en un delito, así que estoy completamente tranquilo”.

“Lo único que pueden decir de mí es que follo. Esto es lo único que pueden decir que hago, así que, que me pongan micrófonos donde quieran y que escuchen mis conversaciones. No me importa. Total, dentro de unos meses me voy de este país de mierda”

Para ser un chantajista, Berlusconi tenía mucho aprecio por Lavitola, algo que era recíproco. No solo se fugó, como le había aconsejado, sino que además, antes de irse, tuvo el detalle de regalarle una tarjeta de teléfono peruana para que nadie pudiera interceptar las llamadas del primer ministro.

Al lío que se montó con el “este país de mierda” le siguió un vídeo comprometedor.

Las imágenes corresponden a una visita oficial de Silvio Berlusconi a Panamá. Por la escalerilla del avión presidencial, además de al exministro de Exteriores, Franco Frattini, se ve descender a Lavitola.

¿Qué pintaba este señor en Panamá? Lo explicaría el propio Lavitola en dos entrevistas a la televisión italiana desde paradero desconocido -insisto, la mayoría de medios creen que estaba precisamente en Panamá-. Ya que Berlusconi no le dejó entrar en política al menos quería demostrarle que podía ser su embajador personal en Centroamérica y Suramérica. No le fue mal. Su versión es que consiguió cerrar varios acuerdos para Finemccanica con el Gobierno panameño y cuando pidió más dinero se desentendieron de él.

Hoy la Fiscalía de Nápoles ha justificado su ingreso en la cárcel de Poggioreale por corrupción internacional. Según los fiscales habría hecho de intermediario con el Gobierno panameño para cerrar un contrato para la construcción de varias prisiones valorado en 176 millones de euros que nunca acabó de concretarse. Lavitola se tenía que embolsar un pico en comisiones ilegales y se lo tomó tan en serio que consiguió engatusar al presidente Ricardo Martinelli llevándoselo de vacaciones a Villa Certosa, la mansión de Berlusconi en Cerdeña.

Para rematar la faena, la hermana de Lavitola ha declarado a los fiscales que el periodista pensaba chantajear a Berlusconi -esta vez parece que de verdad- una vez hubiera vuelto a Italia. La cifra eran 5 millones de euros a Berlusconi a cambio de su silencio y según la hermana, el Cavaliere sabía perfectamente por qué.

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Himnos made in Cavaliere

Debe ser duro ver cómo de la noche a la mañana, después de tantos años, llega uno más joven (no mucho) y soso que tú, lo ponen en tu cargo casi sin despeinarse y te arrebata toda la popularidad. Pero el Cav. -así lo llaman sus periódicos- tiene un don. Para él, el tiempo libre se convierte en un momento de creación. Los golpes de la vida, en una oportunidad. Los de la política, en las próximas elecciones, en el próximo eslogan, en el próximo… himno. Y de himnos, uno que fue animador de cruceros, sabe mucho.

El lunes, en una cena en su mansión de Villa Gernetto, el Cav. presentó el himno que su partido, el Pueblo de la Libertad, usará en las próximas elecciones administrativas. Se titula Meno male che Silvio non c’è ‘La gente della libertà’:

No habían pasado dos horas desde que los medios se hicieran eco del audio que había difundido Ansa y el rapero J.Ax, del grupo Articolo 31, dijo que el texto era un plagio de su canción ‘Gente che spera’ y que estaba pensando denunciar a Berlusconi.

Demandar a el Cav. por una cuestión de Copyright teniendo como abogados a Niccolò Ghedini y Piero Longo no lo haría ni el mismísimo Jay-Z, pero allá él.

Berlusconi ha decidido que seguirá manteniendo el logo y el nombre del PdL. Y eso igual sí que le trae más problemas porque el diseño lo tiene el Cav. en copropiedad con el presidente de la Cámara Baja, Gianfranco Fini, después de que Alianza Nacional (hoy Futuro y libertad) entrara en la candidatura de Berlusconi en 2008. Fini dejó al Gobierno en minoría en noviembre de 2010 y desde entonces le reclaman que cambie e símbolo.

¿Conseguirá volver a enamorar a los italianos con sus canciones? Antes fue capaz

Forza Italia 1994

Popolo della Libertà 2008

Aquí, versión solo donne

Este himno hizo tanto daño que Google me escupe esto cuando buscas la web oficial del movimiento Meno male che Silvio c’è *

* Una anécdota. El movimiento Meno male che Silvio C’è existe y está formado por un grupo de jóvenes del Pdl. Una noche en Palazzo Grazioli, la residencia personal de Berlusconi en Roma, Sabina Began -A.K.A la abeja reina- le organizó una fiesta muy especial al Cav. con George Clooney de invitado. También invitó al empresario Gianpa Tarantini, que a petición de Began, le llevó a una chica muy especial. Fue Patrizia D’addario, que luego grabaría sus conversaciones con el Cav. entre polvo y polvo desde la cama de Putin.

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El valium Monti (I)

En menos de un mes se ha hundido un crucero de lujo con 4.229 viajeros a bordo -hubo casi una veintena de muertos y todo el litoral del Tirreno sigue en peligro por la contaminación- y han fallecido medio centenar de personas por la peor ola de frío y nieve que se recuerda en Italia en los últimos 30 años. Me pregunto qué hubiera pasado si Silvio Berlusconi aún fuera el primer ministro italiano y su Gobierno, en lugar del de los profesores universitarios, hubiera actuado como lo ha hecho este.

Habrá quien piense que no dejan de ser dos sucesos aislados. Pero también han sido las dos mayores emergencias que se le han presentado al Gobierno Monti –riesgo de quiebra aparte– desde su formación en noviembre del año pasado.

En el primer caso, la actuación se redujo a un decreto del ministro de Infraestructuras, Corrado Passera, con el que se prohíbe la navegación de este tipo de embarcaciones en zonas como Venecia y se amplía la distancia que deben mantener con respecto a la costa; y a que el ministro de Medioambiente, Corrado Clini, decretara el estado de emergencia ante el riesgo de vertido.

En el segundo, el Gobierno ha volcado toda la responsabilidad de lo sucedido en las actuaciones de los alcaldes y prefectos -con razón, porque así es el sistema, pero no toda-, ha alabado el trabajo de la Protección Civil, a quien ha prometido más fondos, y poco más, una comparecencia de la ministra de Interior Anna Maria Cancellieri. Hoy sigue nevando, sigue habiendo pueblos semibloqueados y muriendo gente sin que nadie dé la cara.

Entre esto y lo que posiblemente habría hecho el propio Berlusconi -por ejemplo, desplazarse hasta la isla de Lampedusa Giglio para fotografiarse con las familias de los desaparecidos- hay un mundo. Pero un mundo que denota que la desconexión total de la realidad social que vive el país afectaba a Il Cavaliere del mismo modo que le está afectando a los técnicos.

Vuelvo al inicio. Me pregunto cómo habría reaccionado la prensa si Berlusconi siguiera al mando. En los dos ejemplos anteriores -dos sucesos, sí, aunque relevantes- la mayor parte de los diarios considerados serios en Italia no se han parado a pensar si el Gobierno podría haber hecho más -es imposible que prevea un naufragio, pero por ejemplo, podría haber prestado mucha más atención al lío con la lista de pasajeros y desaparecidos-.

Monti, el austero y sobrio Monti, el señor de humor británico, educación exquisita, esposa habitual y fan del loden verde, el funcionario, el profesor, el primer ministro y el senador vitalicio Mario Monti, ha tenido en la mayor parte de la prensa italiana el mismo efecto que un valium (la dormidera también ha traspasado fronteras, muchas fronteras).

Mañana se cumplen tres meses de la dimisión de Silvio Berlusconi. En los próximos posts os hablaré de qué ha hecho y piensa hacer el Gobierno Monti y lo bien que se lo están tomando todos los periódicos.

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Rai sin voz

Michele Santoro, Annozero: fuera. Roberto Saviano y Fabio Fazio, Vieni via con me: fuera. Serena Dandini, Parla con me: fuera. El Consejo de Administración de la Rai ha decidido prescindir de tres de los programas más vistos de la televisión pública durante la pasada temporada (el último de ellos esta mañana).

Sobreviven Ballarò y, por ahora, aunque está pendiente de revisión, Che tempo che fa, también de Fazio.

La directora general de la Rai, Lorenza Lei, dice que la decisión (exceptuando la rescisión de contrato de Santoro) se debe a los problemas económicos de la cadena. Todos irán a la competencia, arrastrando audiencia y contratos publicitarios, es decir, ingresos.

Curiosamente, los programas más vistos son los más críticos con Berlusconi. Curiosamente, su partido controla los consejos de Rai1 y Rai2. Curiosamente, Berlusconi es dueño de todas las cadenas privadas que emiten en abierto, menos La 7.

Menos críticas, menos sustos, más reparto de la publicidad, más dinero. Y más propaganda. Porque mientras la Rai se queda sin voz al prescindir de sus mejores profesionales, seguirá sirviendo a mesa puesta los editoriales de Augusto Minzolini, director del Tg1.

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Viva Zapatero, que diría Sabina Guzzanti (cómica represaliada por Raiot)

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