El estilo de vida europeo

Foto: @sirarego

La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, anunció ayer la creación de una Vicepresidencia en el Ejecutivo comunitario que, bajo el nombre de Protección de Nuestro Estilo de Vida Europeo, asumirá, entre otras cosas, las políticas migratorias de la Unión Europea. Las instituciones europeas están haciendo un esfuerzo sobrehumano por resignificar la marca UE desde hace mucho tiempo. Es complicado conseguir una cifra exacta sobre la inversión en publicidad, marketing, relaciones públicas y comunicación corporativa de Bruselas, pero la calidad de las campañas, el espacio que ocupan, el despliegue en redes sociales y su resultado -la participación en las elecciones europeas del pasado mes de mayo fue la más alta de toda la historia- hacen pensar que no debe ser precisamente baja.

La imagen de la UE como espacio de integración se ha visto muy debilitada en la última década por diferentes motivos. El más importante, sin duda, ha sido la gestión de la crisis, las políticas de austeridad, el aumento de la desigualdad, la pobreza, la precariedad y el paro que han generado. Pero en los centros de toma de decisiones de Bruselas ese periodo se ha dado por cerrado de una forma artificialmente positiva, sin que casi nadie haya asumido los errores.

Uno de los que sí lo hizo fue Jean-Claude Juncker, quien en su despedida de la Comisión Europea entonó el mea culpa por la forma en la que Bruselas y los ministros del Euro trataron a Grecia y al Gobierno de Alexis Tsipras. La disculpa “no fuimos solidarios con Grecia, insultamos a Grecia”, en cualquier caso, sabe a poco viniendo del expresidente del Gobierno de la UE que puso de rodillas a todo un país que había votado mayoritariamente ‘no’ a lo que le proponía la UE.

El cierre en falso de la crisis, sin embargo, no ha parado la sangría institucional. El Brexit, la emergencia humanitaria en el Mediterráneo y el auge de la extrema derecha han hecho resquebrajarse los cimientos fundacionales de la UE. Y el resultado, como contraposición a cualquier crítica al proyecto europeo, ha sido el surgimiento de un nacionalismo europeísta que pone el inquebrantable orgullo de ser europeo como piedra angular de un imaginario en el que el diferente se convierte en enemigo común.

Es un euronacionalismo ciego, porque no ve alternativa posible a las recetas neoliberales que la UE ha aplicado desde su fundación y que nos han traído hasta aquí. Es un euronacionalismo cínico, porque el objetivo de esas políticas es el contrario al que dice tener. Pero además es un euronacionalismo poderoso y hábil, porque a través de la palabra y el discurso está consiguiendo imponer su doctrina y hacer que parezca bonita.

¿Quién puede estar en contra de que haya una vicepresidencia de la Comisión que se dedique a la Protección de Nuestro Estilo de Vida Europeo? Si analizamos la expresión, “Nuestro Estilo de Vida Europeo” es un concepto positivo. Formamos parte de sociedades ‘avanzadas’ de una Unión donde, por lo general, se respetan los derechos fundamentales. Nuestro estilo de vida es bueno, por lo tanto, necesitamos que eso siga siendo así y que la Comisión Europea trabaje en nuestra protección. Si los estadounidenses tienen su American way of life, ¿por qué no vamos a tener nuestra European way of life?

Hay un problema. Von der Leyen ha eliminado la cartera de Migraciones y ha pasado parte de su gestión a la Vicepresidencia para la Protección de Nuestro Estilo de Vida Europeo. Es decir, la nueva Comisión, va a seguir desplegando las políticas migratorias que provocan muertes a diario en el Mar Mediterráneo, costean centros de detención en Libia y Turquía, criminalizan a las ONG que salvan vidas y no respeta el derecho internacional al asilo. Pero lo hará para proteger el European way of life.

Como el uso del lenguaje de esta Comisión Europea no es aleatorio, se sobreentiende que Von der Leyen cree que nuestro estilo de vida está siendo atacado por las personas migrantes y refugiadas y que por eso hay que protegerlo. ¿A quién le hemos escuchado esto en alguna ocasión? A VOX, sí. Y al exministro de Interior italiano Matteo Salvini. Y a Marine Le Pen. Y a Viktor Orban.

La Comisión de Von der Leyen, por tanto, va a hacer lo mismo que la anterior: aplicar y promover políticas racistas y xenófobas, asimilando las propuestas de las organizaciones de extrema derecha que dice despreciar. La única diferencia con el Ejecutivo de Juncker es que esta Comisión Europea, al menos, es capaz de maquillar el lenguaje para no provocar el espanto generalizado de la opinión pública.

Pero que no se olvide. Von der Leyen es hoy presidenta gracias al apoyo de partidos como el de Orban y el nombre de esa vicepresidencia es una concesión clara. Como lo es que haya propuesto para llevar las tareas de Vecindad y Ampliación de la UE al candidato de Hungría, Laslo Trocsanyia. Ese país es hoy en día uno de los más reaccionarios de la UE y su comisario va a supervisar que los futuros estados que quieran formar parte de la Unión cumplen, por ejemplo, los derechos fundamentales.

No hay nada que nos diga que el resto de carteras con nombre novedoso que ha presentado Von der Leyen no esconden exactamente lo mismo: Pacto Verde Europeo, Era Digital, Democracia y Demografía, Valores y Transparencia, Cohesión y Reformas, Innovación y Juventud, Medioambiente y Océanos, o Una Europa más Fuerte en el Mundo.

Estos días, en las puertas del Parlamento Europeo hay una gran pancarta con la imagen de Von der Leyen que dice “en unas elecciones libres y justas, el poder de la gente determina qué gente está en el poder”. La nueva presidenta de la Comisión Europea no ha pasado por las urnas, ha sido elegida a dedo por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Es un buen despliegue de marketing político, una gran operación de lavado de cara de una institución herida de gravedad. Pero no es suficiente. Si la UE no cambia el rumbo de sus políticas y empieza a llamar a las cosas por su nombre, a los eslóganes puede sucederle, esta vez sí, la extrema derecha. Y su estilo de vida ya sabemos cuál es.

La eutanasia en la televisión italiana

La Asociación Luca Coscioni y el Partido Radical han presentado esta mañana en Milán un spot televisivo elaborado por la organización Exit International, que pretende promover el debate sobre la eutanasia en Italia.

El vídeo, que fue prohibido en Australia y Canadá, será emitido por los canales Antenna 3,  Telelombardia y Milanow. Emitido si lo permite la Autoridad que regula la publicidad en televisión.

En el spot se incide, basándose en un estudio del Instituto italiano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales, en que el 67% de los italianos están a favor de la eutanasia. ¿Podrán al menos elegir entre verlo o no?

Carne de mujer para vender lo que sea

Specsavers, una cadena de ópticas, ha utilizado un formato muy de moda en el cine para hacer su último anuncio: la parodia de algo que ya existe. En vez de hacer una versión de 300 o de Scary Movie, ha utilizado un anuncio de AXE (Lynx en Reino Unido) para vender sus gafas. Como en el original, una legión de mujeres en bikini invaden una playa en la que un tipo se rocía con el desodorante de turno. La diferencia está en que cuando le rodean, él se pone sus gafas y las chicas se dan la vuelta y se van.

La moraleja es que por mucho desodorante que te pongas, si tus gafas son feas, nadie te va a querer. El hecho de usar a un grupo de chicas ligeras de ropa que se desmelenan por un macho cabrío, me produce ardor de estómago. Algunas de ellas van cargadas con bolsas de boutiques de moda. Los publicistas debían ver la necesidad de remarcar que son mujeres. Como si el traje de baño no fuera suficiente. Les faltó ponerles delantal y rulos.

Mientras todos -incluídas las chicas- sigamos riéndonos con estos anuncios, el mundo seguirá lleno de hombres que se creen el centro del universo y ven a las mujeres como una subespecie que está hecha por y para él. En el peor de los sentidos.