No nos dejan ver el sol

Ya resulta difícil ver el sol de por sí en esta ciudad, como para que sigan instalando este tipo de ventanas que no se dejan abrir para (ad)mirar, por ejemplo, un amanecer. Si todo lo que ves a primera hora de la mañana es una lámina de cristal empañado y con escarcha, cómo será el resto del día.

Amanece a las 6.30 horas. La ausencia de cortinas deja que la luz te queme las pupilas al despertar. Y cuando crees que hoy será un día mejor, tratas de que la luz te toque la cara. La ilusión se desvanece cuando te das cuenta de que, por mucho que lo intentes, tu ventana quedará, a lo sumo, entreabierta. Te quedas a medias. Y los días a medias, son una pérdida de tiempo.

La costumbre

No sé si es que me levanté muy sensible esta mañana, pero me da que los niños afganos ya no tienen miedo de nada. La imagen corresponde a los atentados de hoy en Kabul. Un Policía pide a los chavales que salgan de allí y vayan a un lugar seguro. Corren como si lo que hubiera pasado no fuera con ellos. Incluso ríen. Alguno debió nacer con las primeras bombas en Tora Bora. Las explosiones no son para ellos más que una costumbre a la que parecen haberse resignado. Una pena, vaya.

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El blog sigue en obras, como Afganistán. Dani está retocándolo amablemente, así que si véis cosas raras, como que la fecha es un apéndice del titular, no dudéis en decirlo.

En cuatro minutos: Millenium Bridge

Me he hecho un poco de rogar esta vez porque el montaje no ha sido tan sencillo como el de Brick Lane. De todos modos, creo que merece la pena. De la Tate Modern a St. Paul’s Cathedral en -algo más de- cuatro minutos.

740 fotografías una detrás de otra y música de AM Roots Feat. Fred Mthembu.

Un paseo por Brick Lane

Mientras cherpman, artista donde los haya, hace los últimos arreglos de diseño, sirva esto como carta de presentación y entretenimiento.

Un paseo por Brick Lane sentado en la silla de tu casa y con cerveza en mano, preferiblemente.

516 fotografías una detrás de otra. Cuatro minutos.

La calle de principio a fin. Y el sinsentido cobró vida.