El prostíbulo televisivo de Berlusconi

Como ya hiciera con Ballarò en noviembre y volviera a intentarlo la semana pasada, Berlusconi volvió a llamar ayer a un programa de televisión en el que no le gusta lo que se dice. Esta vez le tocó a L’Infidele de Gad Lerner. Además de otras barbaridades, Il Cavaliere llamó a su programa “prostíbulo televisivo”. Está tan ocupado de ver lo que se dice de él en otros canales que no debe sintonizar mucho ni Mediaset ni Canale 5. Hay una cosa que le diferencia de Bin Laden. Éste no llama a Fox News para quejarse.

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Silvio y las mujeres

Emma Bonino, vicepresidenta del Senado. Vieni via con me - Rai3Nueva emisión de ‘Vieni via con me’ en la que una vez más casi no se nombró a Berlusconi. El programa de Fabio Fazio y Roberto Saviano tiene esta particularidad que les hace distintos del resto. Hay más cosas en Italia que su primer ministro.

Y si hablan de él, no tienen su nombre en la boca todo el tiempo. Ayer Saviano debió de nombrarlo dos veces durante su monólogo sobre la Camorra y el tráfico de basuras. El cómico Roberto Guzzanti, otras tres durante la lectura del “elenco de cosas que probablemente no ayudarán a este programa“.

Hago un paréntesis. No lo ayudarán después de la que se montó la semana pasada. Saviano habló sobre la relación entre la ‘Ndrangheta y las autoridades locales de la Lega Norte en Lombardía, lo que provocó que el ministro de Interior, Roberto Maroni, pidiera estar ayer en la emisión para leer un elenco sobre la manera en que se combate a la mafia calabresa.

Entre medias quedó una amenaza de querella, un informe del Departamento antimafia de la policía corroborando lo dicho por Saviano la noche anterior y una recogida de firmas de Il Giornale, periódico del hermano de Berlusconi, en contra del escritor. La máquina del fango, en todo su esplendor.

El caso es que sin nombrar a Berlusconi, el momento del programa que más me gustó fue cuando Emma Bonino, vicepresidenta del Senado, leyó el “elenco de las cosas que pasan en el cuerpo de las mujeres”.

Quién sabe si existe realmente una nieta de Mubarak. Sin embargo, existe una señora Mubarak, en primera línea de la lucha contra la mutilación genital femenina. […] Lo sabíais. Ahora lo sabéis.

El retrato de Bonino, como el de las dos mujeres que leyeron el elenco de “algunos pensamientos de las mujeres que trabajan” (Susana Camuso, secretaria general de la CGL) y el elenco de “las cosas que las mujeres no quieren soportar nunca más” (Laura Morante, actriz), es el retrato de la Italia de Berlusconi. De la relación de Silvio con las mujeres y su proyección en toda la sociedad italiana. Del machismo institucionalizado que hoy se vive en este país.

De ahí que, como reflexiona la vicepresidenta del Senado, todo el mundo sepa hoy algo sobre una cierta nieta de Mubarak. Pero muy pocos, por no decir nadie, sabía que existía la mujer de Mubarak. Y que hace las cosas que hace.

Un país mide su desarrollo por el nivel de libertad de las mujeres. En esto, hay veces que Italia recuerda al Egipto de Mubarak. Pero no al de su mujer, sino al del propio presidente.

“Feliz el día en el que no tendré que conquistar nada más. Estarán mejor incluso los hombres

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Si a alguien le queda alguna duda, recomiendo ver ‘Le dame e Il Cavaliere’, documental de Franco Fracassi que explica a la perfección el caso Ruby y todos los demás. Está disponible íntegro en YouTube (en italiano). Aquí, la primera parte:

Carne de mujer para vender lo que sea

Specsavers, una cadena de ópticas, ha utilizado un formato muy de moda en el cine para hacer su último anuncio: la parodia de algo que ya existe. En vez de hacer una versión de 300 o de Scary Movie, ha utilizado un anuncio de AXE (Lynx en Reino Unido) para vender sus gafas. Como en el original, una legión de mujeres en bikini invaden una playa en la que un tipo se rocía con el desodorante de turno. La diferencia está en que cuando le rodean, él se pone sus gafas y las chicas se dan la vuelta y se van.

La moraleja es que por mucho desodorante que te pongas, si tus gafas son feas, nadie te va a querer. El hecho de usar a un grupo de chicas ligeras de ropa que se desmelenan por un macho cabrío, me produce ardor de estómago. Algunas de ellas van cargadas con bolsas de boutiques de moda. Los publicistas debían ver la necesidad de remarcar que son mujeres. Como si el traje de baño no fuera suficiente. Les faltó ponerles delantal y rulos.

Mientras todos -incluídas las chicas- sigamos riéndonos con estos anuncios, el mundo seguirá lleno de hombres que se creen el centro del universo y ven a las mujeres como una subespecie que está hecha por y para él. En el peor de los sentidos.