El valium Monti (II)

Portada diario Liberazione 18 nov. 2011La portada que tenéis a la derecha es la del diario Liberazione* el 18 de noviembre de 2011. Monti, la noche que aceptó el encargo de formar Gobierno que le hizo el presidente de la República, Giorgio Napolitano, prometió que su línea política se guiaría por tres principios básicos: rigor, crecimiento y equidad.

Pero en su primera comparecencia en el Parlamento para pedir la confianza de los partidos políticos se quitó la careta, como explica en la columna que acompaña a la viñeta, Paolo Ferrero, el secretario general de Refundación Comunista.

Escribe Ferrero:

“En el estilo y el tono es completamente distinto al Gobierno Berlusconi. En los contenidos, no. El programa presentado a las cámaras es integralmente neoliberalista. Se trata de la continuación, radicalizada por las exigencias europeas, de las políticas ya puestas en marcha por Berlusconi y Sacconi [Maurizio, entonces ministro de Trabajo y Política Social], y ahora confirmadas del todo.

Desde las privatizaciones a las liberalizaciones pasando por la reducción del gasto público, la violación de las pensiones y de lo poco que queda del mercado laboral, hasta la introducción del IBI por la primera vivienda.

Todo, obviamente, sin decir una sola palabra sobre los rendimientos del capital financiero, sobre las causas de la especulación, sobre la pésima política europea, que -al contrario- para este Gobierno deben aplicarse bajo una dictadura.

Ese mismo día, en La Repubblica, diario progresista de mayor tirada en Italia, la cosa se veía de otro modo.

Los números qe obtuvo Monti ayer son tan importantes que en la rueda de prensa posterior al voto hicieron que el premier hablara de un “nuevo e inesperado clima de diálogo en el Parlamento” […] Monti dijo después que no “descarta los sacrificios” hablando de las medidas que deberá aprobar para relanzar la economía. Sacrificios que, como explicó, “se pedirán a las categorías que hasta ahora han dado menos”.

[…]

Tuvo tiempo incluso para citar a Spadolini: “Os pido por favor que sigáis llamándome profesor porque el otro título, el de presidente, durará poco. Los presidentes pasan, los profesores permanecen”

[…]

Con ironía británica, aplomo continental, Monti respondió así a los ataques de las últimas horas. Recordando cómo en EEUU lo veían como “el Sadam de los negocios“.

La Repubblica -y no sólo, pero creo que diarios democristianos como Il Corriere no cuentan en este caso- se ha convertido en el No-do desde la llegada de Monti.

El día después, el 19 de noviembre, Barbara Spinelli, en una columna titulada ‘La apuesta de un técnico‘ decía:

Roma y Atenas tienen en común dos cosas que no se pueden perder de vista: la política ha sido por decenios sinónimo de corrupción y ocultación de la realidad, y por eso ha degenerado.

[…]

Hablar de un poder de tecnócratas y banqueros centrales que habrían usurpado el trono del politico quiere decir ignorar conscientemente la realidad que estamos viviendo.

[…]

La soberanía del pueblo se ejercita en los límites de la Constitución italiana pero también en los de la europea […] que también existe pese a que los Estados se hayan negado a darle el nombre de constitución al Tratado de Lisboa […] por una especie de ignorancia militante, estrábica.

[…]

Incluso la acusación de la falta de democracia nace de una ignorancia militante […] No es creíble quien afirma que se ha violado la Constitución porque después de la caída de un Gobierno no se ha ido a las elecciones.

No os quiero aburrir mucho con las citas, así que terminaré con una de Massimo Giannini, el subdirector de La Repubblica, el día 17 en un editorial  titulado ‘El milagro de Mr. Spread

La elección [de Monti y sus ministros] indica la prioridad y la emergencia que el nuevo Gobierno debe afrontar. Y también esto hace justicia a las vulgares polémicas sobre la confabulación judeo-masónica del “directorio francoalemán” y sobre el “Gobierno de los banqueros”. Una crítica estúpida, autárquica y provincial, que anida no solo en las áreas más radicales de la izquierda, sino sobre todo en ciertas áreas de la derecha derrrotada que se dice liberal

Lo que he sacado en claro en estos tres meses es que la mayor parte de la prensa italiana ha confundido la necesidad de un cambio político después de -casi- 20 años de gobiernos de Berlusconi con el hecho de que de un día para otro Mario Monti fuera primer ministro sin haber pasado por las urnas.

La Constitución italiana tiene ciertos recovecos que permitieron a Napolitano madurar el plan B. y ponerlo en práctica sin saltarse las reglas. Pero esa angustia por quitarse de enmedio el inmovilismo y el populismo berlusconianos, provocó que los medios trataran de legitimar de la manera más inverosímil un Gobierno que no ha sido elegido por el pueblo -al fin y al cabo, ni siquiera el presidente se elige en las urnas, sino que son los partidos los que lo nombran con un mecanismo arcaico- , perdiendo totalmente la identidad que se les presupone.

Los ciudadanos, el día que dimitió Il Cavaliere, lo celebraron por todo lo alto. Luego, la cosa empezó a cambiar.

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Esta es la carta que el Banco Central Europeo envió al Gobierno de Silvio Berlusconi en agosto del año pasado. En ella, el exgobernador, Jean Claude Trichet, y su sucesor, Mario Draghi, entonces jefe de Bankitalia, pedían a Il Cavaliere una serie de reformas para evitar la debacle de la eurozona.

En el próximo post veremos cómo el Gobierno Monti, como decía Ferrero en su editorial, ha sido totalmente continuista con las políticas iniciadas por Berlusconi -y no aplicadas, en parte porque era un populista, en parte por la oposición de la Liga Norte- y totalmente fiel a las normas dictadas desde Europa. También trataré de explicaros cómo, sobre todo la equidad, se quedó por el camino, en el primer discurso de Monti ante el Parlamento.

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* Liberazione era el órgano de comunicación de Refundación Comunista. En Italia, los diarios definidos como periódicos de partido, o que representen especialmente algún tipo de realidad social, pueden tener acceso a una subvención del Estado. Berlusconi, antes de su dimisión no había pagado aún el dinero prometido a los editores el año pasado. Monti piensa -seguramente con buen criterio- eliminarlo.

Liberazione dejó de imprimirse en papel el 1 de enero de 2012. Sus trabajadores siguieron escribiendo para la edición digital hasta que fueron a la huelga. Desde inicios de año ocupan la redacción.

Por la misma razón, el diario de izquierdas Il Manifesto, constituido como una cooperativa de periodistas, está al borde del abismo. Estos días trata de sobrevivir con una campaña de suscripciones que puede que haya llegado demasiado tarde.

A ellos se les puede sumar L’Unità. Es difícil, por el apoyo que tiene del Partido Democrático, pero si terminara cerrando, Italia contaría con dos periódicos considerados de izquierdas, La Repubblica e Il Fatto Quotidiano, y siete de derecha o centroderecha.

El valium Monti (I)

En menos de un mes se ha hundido un crucero de lujo con 4.229 viajeros a bordo -hubo casi una veintena de muertos y todo el litoral del Tirreno sigue en peligro por la contaminación- y han fallecido medio centenar de personas por la peor ola de frío y nieve que se recuerda en Italia en los últimos 30 años. Me pregunto qué hubiera pasado si Silvio Berlusconi aún fuera el primer ministro italiano y su Gobierno, en lugar del de los profesores universitarios, hubiera actuado como lo ha hecho este.

Habrá quien piense que no dejan de ser dos sucesos aislados. Pero también han sido las dos mayores emergencias que se le han presentado al Gobierno Monti –riesgo de quiebra aparte– desde su formación en noviembre del año pasado.

En el primer caso, la actuación se redujo a un decreto del ministro de Infraestructuras, Corrado Passera, con el que se prohíbe la navegación de este tipo de embarcaciones en zonas como Venecia y se amplía la distancia que deben mantener con respecto a la costa; y a que el ministro de Medioambiente, Corrado Clini, decretara el estado de emergencia ante el riesgo de vertido.

En el segundo, el Gobierno ha volcado toda la responsabilidad de lo sucedido en las actuaciones de los alcaldes y prefectos -con razón, porque así es el sistema, pero no toda-, ha alabado el trabajo de la Protección Civil, a quien ha prometido más fondos, y poco más, una comparecencia de la ministra de Interior Anna Maria Cancellieri. Hoy sigue nevando, sigue habiendo pueblos semibloqueados y muriendo gente sin que nadie dé la cara.

Entre esto y lo que posiblemente habría hecho el propio Berlusconi -por ejemplo, desplazarse hasta la isla de Lampedusa Giglio para fotografiarse con las familias de los desaparecidos- hay un mundo. Pero un mundo que denota que la desconexión total de la realidad social que vive el país afectaba a Il Cavaliere del mismo modo que le está afectando a los técnicos.

Vuelvo al inicio. Me pregunto cómo habría reaccionado la prensa si Berlusconi siguiera al mando. En los dos ejemplos anteriores -dos sucesos, sí, aunque relevantes- la mayor parte de los diarios considerados serios en Italia no se han parado a pensar si el Gobierno podría haber hecho más -es imposible que prevea un naufragio, pero por ejemplo, podría haber prestado mucha más atención al lío con la lista de pasajeros y desaparecidos-.

Monti, el austero y sobrio Monti, el señor de humor británico, educación exquisita, esposa habitual y fan del loden verde, el funcionario, el profesor, el primer ministro y el senador vitalicio Mario Monti, ha tenido en la mayor parte de la prensa italiana el mismo efecto que un valium (la dormidera también ha traspasado fronteras, muchas fronteras).

Mañana se cumplen tres meses de la dimisión de Silvio Berlusconi. En los próximos posts os hablaré de qué ha hecho y piensa hacer el Gobierno Monti y lo bien que se lo están tomando todos los periódicos.

La ley electoral y el sistema Cosentino

Nicola CosentinoEl Constitucional italiano ha dicho ‘no’ a la celebración de un referéndum a favor de la reforma de la ley electoral y el Parlamento ha salvado de acabar en la cárcel, por segunda vez en dos años, a Nicola Cosentino, coordinador general del PdL de Berlusconi en Campania, acusado por la Fiscalía de Nápoles de colaborar con el clan camorrista de los Casalesi.

Pueden parecer dos noticias sin ningún tipo de relación, pero no es así. No voy a entrar en el mérito sobre si el Tribunal podría haber tenido más en cuenta los 1,2 millones de firmas recogidos por los promotores de la consulta. Si ellos han decidido la no constitucionalidad de las dos preguntas que se habrían planteado es por algo.

Hablar de intereses políticos en la decisión de los jueces que componen la consulta, como ha hecho Antonio Di Pietro, líder de Italia de los Valores y uno de los máximos exponentes del movimiento referendario, es exantamente igual que cuando Berlusconi pronunció la frase mágica ante Obama: “En Italia hay una dictadura de jueces comunistas”. “Italia es un régimen” ha dicho Di Pietro. Ya lo retirará.

Sí que me gustaría analizar cuáles eran esas dos preguntas, qué implicaban y qué tienen que ver con Cosentino.

La primera proponía la abrogación de la actual ley electoral, el Porcellum – o como la llamó su propio creador, el exministro para la Simplificación Legislativa, el leguista Roberto Calderoli, porcata, es decir, cerdada-. La segunda, la aplicación de la anterior ley electoral, el Mattarellum -nombre acuñado por el que la inventó, el diputado Sergio Mattarella-.

¿Qué diferencias hay entre ambas? La segunda, digamos, es una ley más a la española -no por ello más justa, no se me entienda mal-, se aplica la famosa ley D’Hont y permitía la elección nominal de los diputados que componen el Parlamento. El Porcellum, sin embargo, fue la trampa de Berlusconi para avanzar hacia el bipolarismo perfecto y castigar a la izquierda, muy disgregada, premiando a las coaliciones que obtuvieran la mayoría relativa de los votos y -atención- eliminando la elección nominal de los diputados y senadores. Estos, los escoge el jefe del partido.

Es decir, que los italianos, en 2008 eligieron a Berlusconi y este eligió a Cosentino -que antes había hecho sus pinitos en la Unión de Centro de Casini- como diputado del PdL. Los fiscales de Nápoles acusan a Nick O’americano de ser el “referente político del clan de los Casalesi”, de contribuir a la compraventa de votos en Casal di Principe y otros municipios del Casertano para favorecer la infiltración de la Camorra en los ayuntamientos y de haber hecho de intermediario con el director de una filial de Unicredit en Roma para que dos exponentes del clan obtuvieran un crédito con el que financiar las obras de un centro comercial monstruoso en dicha localidad, gracias a la licencia ilegal que el propio Cosentino les había conseguido.

¿Por qué querría Berlusconi tener a un tipo así como coordinador general de su partido en Campania y, como consecuencia en el Parlamento? En determinadas zonas de Italia, si tienes el apoyo de la mafia, entonces controlas el territorio. Si tienes un Cosentino, para ser más simples, tendrás muy pocos problemas y, otra cosa importante, lo más seguro es que ganes elección tras elección.

Pero esto lo ha hecho Berlusconi y lo han hecho los demás. En diciembre de 2010, Domenico Scilipoti, Massimo Calearo, Bruno Cesario, Maria Grazia Siliquini y Catia Polidori cambiaron de chaqueta en el último minuto y votaron en contra de la moción de censura al Cavaliere, presentada por la oposición tras el escándalo Ruby.

Se habló mucho de compraventa de votos, de favores encubiertos y, de hecho, Berlusconi hizo subsecretarios a muchos de ellos -conocidos posteriormente como Responsables-. La prensa, la sociedad y los partidos políticos se descargaron con Scilipoti, que había sido elegido por Italia de los Valores de Di Pietro como diputado. Curioso.

Hablando unos días después de aquello con la periodista Concita de Gregorio, entonces directora de L’Unità, me dijo que Scilipoti, un tipo que lo máximo que ha hecho en su vida de parlamentario ha sido promover leyes a favor de la medicina natural y la acupuntura, estaba ahí por culpa de Di Pietro, que se habría dejado llevar con la misma lógica que Berlusconi con Cosentino.

Di Pietro tiene su parte de culpa al hacer las listas de su partido. En Italia, a los candidatos de cada región los elige el líder del partido. No por su historial, porque es el mejor, o porque ha hecho una carrera notable, los eligen porque consiguen votos. Muchas veces en zonas con la presencia de la mafia y altos índices de criminalidad, que claramente condicionan la vida política. Domenico Scilipoti , por ejemplo. Cuando sales elegido en Messina [uno de los centros de la ‘Ndrangheta calabresa], por una diferencia tan grande de votos, o eres Ghandi o eres uno de ellos”.

En la entrevista que le hice a Di Pietro para Público, el exfiscal echó balones fuera

Scilipoti estaba con nosotros desde hacía diez años ¿Podía esperarme después de todo este tiempo una traición así? Por eso denuncié ante la magistratura la compraventa. Los cambios de chaqueta de la oposición a la mayoría han sido muchísimos. Pese a que fuera a mi costa, la situación sirvió para dar a entender que el Gobierno hoy sólo existe porque Berlusconi ha comprado los votos uno a uno”.

En esa entrevista, Di Pietro destripó también los cambios que pretendía introducir en la ley electoral con el referéndum o sin él, algo que, sin lugar a dudas, podría poner fin al sistema Cosentino. Además de la vuelta al sistema nominal, pedía

Que se respeten tres condiciones: que los que hayan sido condenados no puedan ser candidatos; que si son condenados por el Supremo durante su mandato parlamentario, sean expulsados; la imposibilidad de asumir cargos en el Gobierno para quien sea enviado a juicio, y la incompatibilidad para desempeñar cualquier otro papel institucional”.

Ha sido el Parlamento el que ha decidido que Cosentino no vaya a la cárcel de manera preventiva, es decir, la Cámara de corruptos -ojo, no todos- que se formó gracias a la ley electoral. En un contexto más amplio, se puede afirmar que los partidos han perdido una oportunidad de oro para demostrar al ciudadano que con la imposición de Monti han empezado a cambiar.

El problema es que una vez neutralizado el referéndum la reforma de la ley electoral queda en sus propias manos -como ha pedido el presidente de la República, Giorgio Napolitano, esta mañana-. Y todos sabemos qué engendro puede salir de ahí. God bless italians.

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Como apunte final sirva que los italianos también tienen parte de culpa: en 2009 un referendum para reformar la ley electoral obtuvo la cuota de participación más baja de la historia (el 23%) en este tipo de consultas.

Rai sin voz

Michele Santoro, Annozero: fuera. Roberto Saviano y Fabio Fazio, Vieni via con me: fuera. Serena Dandini, Parla con me: fuera. El Consejo de Administración de la Rai ha decidido prescindir de tres de los programas más vistos de la televisión pública durante la pasada temporada (el último de ellos esta mañana).

Sobreviven Ballarò y, por ahora, aunque está pendiente de revisión, Che tempo che fa, también de Fazio.

La directora general de la Rai, Lorenza Lei, dice que la decisión (exceptuando la rescisión de contrato de Santoro) se debe a los problemas económicos de la cadena. Todos irán a la competencia, arrastrando audiencia y contratos publicitarios, es decir, ingresos.

Curiosamente, los programas más vistos son los más críticos con Berlusconi. Curiosamente, su partido controla los consejos de Rai1 y Rai2. Curiosamente, Berlusconi es dueño de todas las cadenas privadas que emiten en abierto, menos La 7.

Menos críticas, menos sustos, más reparto de la publicidad, más dinero. Y más propaganda. Porque mientras la Rai se queda sin voz al prescindir de sus mejores profesionales, seguirá sirviendo a mesa puesta los editoriales de Augusto Minzolini, director del Tg1.

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Viva Zapatero, que diría Sabina Guzzanti (cómica represaliada por Raiot)

Han sido los de siempre

Si después de 21 procesos judiciales Silvio Berlusconi sigue en política, obviamente no iba a dimitir por perder unas elecciones municipales. Ayer por la noche volvió a dar una clase magistral de berlusconismo. Nombró heredero al trono (al suyo porque él aspira al de la presidencia de la República) al ministro de Justicia Angelino Alfano, y en lugar de decir qué ha hecho mal durante la campaña, le echó la culpa de la debacle electoral a los de siempre: los medios, los jueces y la izquierda.

Y por una vez acertó con uno de los culpables. Del mismo modo que la izquierda ha revivido a Berlusconi cada vez que ha estado a punto de caer en estos 17 años, ahora es Berlusconi el que con su actitud (que por otra parte no ha cambiado nunca) ha revivido una izquierda que parecía muerta. No hay que subestimar el efecto de las municipales: la gente y la oposición han visto que se le puede ganar. Pero son expertos en resucitar al muerto, así que si han aprendido algo, de lo que se trata ahora es de dejarle que acabe ahogándose solo.

]

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Anoche estuve viendo la última película sobre el personaje, Silvio Forever, de Roberto Faenza y Filippo Macelloni. Se estrenó hace unos dos meses en Italia. Había estado prohibido hasta entonces porque, versión oficial, aparecía su madre.

“Silvio, estás muy serio”

No sé si las imágenes, como dice la Rai, han dado la vuelta al mundo, pero no puedo dejar de pensar que B. se está convirtiendo en el típico señor mayor que te pilla por banda y te cuenta su vida en verso.

Deauville, Francia. Silvio Berlusconi no sabe qué hacer antes del G8 y piensa, voy a ver qué se cuenta Obama*:

– B: ¿Qué tal moreno?

– Oba: Muy bien ¿y tú?, te veo muy serio.

– B: uff, communists… bad

– Oba: ¿Cómo?, espera que llamo a la intérprete

*conversación ficticia

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La conversación real fue prácticamente igual y terminó así: “En Italia tenemos casi una dictadura de los jueces”.

La vida de Obama debió cambiar para siempre. Como la de Medvedev, cuando sufrió el asalto de B. esta misma mañana.

Conversaciones de taberna

No contento con el dinero que le va a costar a la Rai la maratón de telediarios del viernes, anoche Berlusconi se pasó por el bar de su amigo Bruno Vespa. La escena me recordó a la bodega de Agapito, en mi pueblo, después de un día de caza. Con unas cuantas perdices atadas al cinturón y los galgos por allí rondando, los cazadores arreglan el mundo entre tragos de la bota de vino y trozos de queso.

Al plató de Vespa le falta eso, una bota de vino. O quizá una mesa de madera, un mantel de papel, unas fichas de dominó y una copa de anís. Así las conversaciones estarían rodeadas del ambiente adecuado. Berlusconi, más que de cazador, iba de alcalde. O de terrateniente. Habló de mozas, de rojos y de las habladurías y conspiraciones contra él. Lo típico, diréis. Desgraciadamente sí.

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De las mozas

– B: Hice una llamada a un funcionario de la comisaría para obtener una información y me acusan de abuso de poder y el Parlamento discute de esto.

– V: Pero cómo se le ocurre llamar a usted, el presidente del Consejo, a un funcionario. ¿No podía hacer que llamara el jefe de la Policía, Bonaiuti, mi tío…?

– B: Ahora llamaré al nuevo Gobierno de Egipto para decirles que se están tratando a Mubarak de manera indecente y pediré la excarcelación de Mubarak asumiendo que es el tío* de Ruby […] Yo soy una persona que ayuda a las personas en peligro, lo habría hecho incluso por Rosy Bindi.

* De Ruby se hablaba en Italia como la nipote de Mubarak. Nipote es un término que se aplica tanto a sobrinos como a nietos y dada la edad de Ruby y la de Mubarak, todos los periodistas españoles optamos por traducirlo como nieta. Como la relación de parentesco no existe, creo que la historia no cambia mucho.

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De los rojos

– B: El señor De Magistris no tiene ninguna experiencia. Donde hizo el magistrado fue censurado, se le quitó la fución de fiscal, le cambiaron de sede… Es un incapaz total, un demagogo, uno que es guapo y que igual le gusta a las mujeres, sabe cómo exhibirse, pero no tiene ninguna sustancia […] Creo que no hay una persona con la cabeza sobre los hombros que pueda votar al señor De Magistris, si uno le vota que vaya a su casa, se mire al espejo y diga: soy un hombre o una mujer sin cerebro.

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De las habladurías y los jueces

– V: Es cierto que hay muchos programas que no le quieren y lo demuestran todos los días, pero digamos que cinco telediarios están con usted. A propósito de esto, sobre esta fantástica ronda en los cinco telediarios, ¿es verdad que usted quería hacer sólo dos pero que los directores se peleaban? Eso ha sido un error suyo, presidente.

– B: No, en todo caso ha sido una cortesía por mi parte.

– V: Ha salido cara la cortesía, ¿no?

– B: Veámos, el señor Veltroni dice que es gravísimo que el líder del centroderecha no haga declaraciones a cinco días de las elecciones. Zaccharia, exdirector de la Rai, lo mismo. Hablo con Paolo Bonaiuti, que es mi jefe de prensa, y le digo que no me ha buscado ninguna entrevista y que yo, como siempre, estoy dispuesto a hablar con los periodistas. Habla con el director del Tg1 y quedamos en que mandan a un periodista a las cuatro. La noticia del Tg1 circula y el Tg5 llama inmediatamente. El director estaba furioso y habla con Bonaiuti diciéndole que cómo le damos una entrevista al Tg1 y no a ellos, que si son los parientes pobres. Y yo digo: lo hacemos mañana. Me responde: No. Parecía que estuviera pasando algo terrible.  Después de ellos nos han pedido otras seis entrevistas más […] Ninguno aceptaba que un telediario sacara una entrevista con el presidente Berlusconi antes que el otro y luego dicen que la culpa es mía.

– V: Sí, pero ahora hay que pagar una multa de 258.000 euros [son 358.000. 258.000 el Tg1 y 100.000 El Tg2, ambos de la Rai]

– B: No, yo ceo que no la pagaréis porque la decisión de la Agcom es una locura. Hay un sistema absurdo que se llama par conditio por la que un partido que tiene el 1% tiene que tener durante la campaña electoral los mismos minutos en televisión que otro que tiene el 30%. Esto no pasa en ninguna otra democracia en el mundo.

– V: Eso se aplica a otro tipo de transmisiones. La multa es porque dicen que usted estaba haciendo campaña en los telediarios.

– B: […] Lo que ha pasado es que la Agcom llevó la decisión a una comisión en la que hay tres miembros de la izquierda y uno de la derecha. ¿Cómo puede haber justicia en una comisión donde hay una impar conditio? Esto pasa también con otras entidades importantes que deberían ser de garantía en nuestro país, pero que en realidad son órganos desequilibrados políticamente, que se convierten en órganos políticos y que imponen la ley del más fuerte dependiendo si juzgan a un amigo o a un enemigo político.

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¿Cómo terminará todo esto? El domingo y el lunes se celebra la segunda vuelta de las elecciones municipales en Milán y Nápoles. Si Berlusconi pierde Milán se lo comerá Bossi, la oposición o su propio partido. Si gana, esto no terminará nunca.