Banqueros buenos, banqueros malos

Desde hoy se podrá decir que hay dos clases de banqueros. Están los que después de la mayor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial cobran sus bonus sin remordimientos. Y están los que no. Algunos tienen cuatro días para decidir a qué grupo pertenecen. Eric Daniels, director ejecutivo del Lloyds está en esa tesitura. El próximo viernes se publica la cuenta de resultados de su banco y se verá qué tajada le corresponde. El banquero opta a un máximo de 2,23 millones de libras, ¿le pesará la conciencia?

Hasta la semana pasada, seguro que Daniels se sentía el tipo más afortunado del mundo y ya preparaba alguna escapadita a Corfú o Santorini. Pero los directivos de otros bancos se han dispuesto a amargarle el fin de semana. El presidente de Barclays y su director decidieron renunciar la semana pasada a cobrar el bonus que les correspondía. Ayer, Stephen Hester, director del Royal Bank of Scotland (RBS), renunció al suyo.

Sobre Hester, el ministro de Empresa, Lord Mandelson, dijo ayer en una entrevista con Andrew Marr en la BBC, que está muy verde como para llevarse un premio.

“What I would say to RBS is this, and to their Chief Executive Stephen Hester who’s a rather strong and rather able man but whose performance in delivery has not yet been tested. Look if further down the line in years to come, he’s done well and he’s turned around RBS, he deserves”

El de Hester es un gesto que le honra. El Gobierno británico posee más del 90% de las acciones del RBS después de tener que nacionalizarlo hasta el límite el invierno pasado para que no se hundiera. Su antiguo director, Sir Fred Goodwin, dimitió por la nefasta gestión que llevó a cabo durante los peores días de la crisis. El banco perdió tan solo 27.000 millones de libras. Pero con su renuncia, Goodwin hizo el mejor negocio de su vida. Los estatutos del banco le permitían tener una pensión vitalicia de 725.000 libras anuales.

Los laboristas montaron en cólera por la obscenidad.  El desempleo no dejaba de subir y la recesión parecía no terminar. Y mientras, los peores gestores de la crisis se embolsaban los mejores beneficios. En su caso, como en el de otros, a costa del contribuyente, que tuvo que ver con paciencia cómo el Gobierno gastaba millones y millones en rescatar a la banca. Goodwin aceptó, después de muchas presiones, reducir su pensión a la mitad. Un hombre generoso.

Daniels está en estas. En la disyuntiva de quedar como un directivo responsable o de convertirse durante unas semanas en el villano para la opinión pública y la prensa. Goodwin aguantó y salió ganando, aunque por el camino le rompieron las lunas del coche.

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  1. #1 por affodome-online el 07/03/2010 - 3:39 am

    Buen comienzo

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